No, no es lo mismo. No es lo mismo la clase dirigente que tener clase al dirigir. No es lo mismo un político bragado, que ver como te pilla en bragas la situación política. No es lo mismo noche que día, brocha que pincel, luces que sombras; sencillamente no es lo mismo. Y no lo es porque la suma de esos “ da lo mismo” es lo que hace de España un país con dificultades.

 

No da lo mismo que el presidente suba los impuestos indirectos en lugar de incidir en las rentas del capital, de discriminar el impuesto de sociedades según la utilidad social de las mismas, de recuperar el impuesto patrimonial o de gravar las rentas mas altas. Puede parecer igual, pero en la praxis no es lo mismo.

 

Zapatero necesita recaudar 15.000 millones de euros para mantener el Estado de bienestar y para poner en marcha su plan sobre economía sostenible. Estoy de acuerdo en que tiene que ser el Estado el que ponga las bases de ese nuevo modelo y el responsable de mantener una sociedad que se deteriora día a día. Estoy de acuerdo en que para abordar retos, se necesita dinero; pero es distinto recaudar de un sitio que de otro, por mucho que después se  redistribuya con un criterio solidario.

 

Es cierto que se puede gravar el consumo de diferente forma según el tipo de artículos. Es cierto que se puede hacer que determinados productos suntuarios soporten mayor peso en ese gravamen, incluso es cierto que el IVA y los impuestos especiales son mas elevados en muchos países de Europa, todo eso es cierto. Claro que también es cierto que ahora lo importante no es eso, sino valorar el impacto que tiene cada decisión en la economía nacional, porque ninguno de esos países tiene 4 millones de parados.

 

Elena Salgado dice que la subida de impuestos sobre la rentas del capital apenas supondría 200 millones mas de recaudación. El presidente cifró el otro día en 1.800 millones lo que se recaudaba con el impuesto sobre el patrimonio. No se si la cifra que aportaría una mayor contribución de las SICAV o una subida sobre en las rentas mas altas supondría acercarse al monto global o no. Lo que si se, es que para pedir que seamos el resto los que completemos la cifra, hay que empezar por ahí.

 

Empezar por ahí y recordar que el ahorro es lo único que va derechito a la cuenta de resultados. El ahorro  en malas gestiones y despilfarros no solo en ministerios, congresos, senados, diputaciones, ayuntamientos o comunidades; sino en los gastos superfluos de cada centro hospitalario, escuela o ventanilla pública. Después de todo eso, quizá podamos hablar de los indirectos y de ser selectivos al seleccionar que productos deben soportarlo. De eso, y de que quiere hacer Zapatero con ese dinero; porque no es lo mismo un presidente valiente, que tener que mascullar aquello de ¡Valiente presidente!.