1 sep
Calderón ha hecho las cosas a la mexicana. Hace menos de un mes, 1500 miembros de las fuerzas especiales, entrenados para la lucha antidroga sustituían sin previo aviso y de la noche a la mañana a 700 policías de frontera. No sabemos el tiempo que necesitará la nueva tropa para corromperse, pero lo que si sabemos es que el presidente sigue apostando por la lucha contra el narco, y, como ha quedado claro, eso en México no es una política de gestos.
Es complicado explicar lo que pasa en el país, mucho mas allá de las grandes líneas generales. Los mas de 9.600 muertos del año pasado y lo que va de este, se mezclan entre informaciones confusas y sin demasiado sentido de luchas entre narcos. Posiblemente el gobierno tenga mucho que ver en todo eso. Quizá en un país donde los derechos humanos son limitados, el propio ejecutivo ha tenido que ponerse a la altura de esos límites. Por allí nunca se sabe, aunque lo que tengo claro es que los asuntos aztecas suelen lavarse en casa y por debajo de la mesa. Sea como fuere no voy a ser yo el que le enmiende la plana al presidente. Si existe una fórmula mejor para acabar con el narcotráfico en México, no se me ocurre. Al menos no, hasta que se abra un debate serio sobre la legalización de la droga a nivel internacional.
Hasta entonces, Calderón ha metido la cuchara en la herida mas sangrante de la sociedad. Y lo ha hecho desde lo simbólico, hasta lo mas práctico. Desde la ocupación de la frontera, hasta el cuestionamiento del culto a la santa muerte; esa virgen de los desarrapados y los olvidados, pero también de delincuentes y narcotraficantes. Un debate complejo para una sociedad muy compleja que no termina de encontrar el método para canalizar su riqueza. Un mexicano me dijo una vez que habían heredado la terquedad del indio y la avaricia y el sentido de la transa del español. Puede ser. Desde luego en este último aspecto no estamos para darle lecciones de urbanismo a nadie.
3 Responses for "Calderón y la última cruzada"
Pues a ver cuándo se aborda de una puñetera vez la legalización de la droga a nivel internacional.
La “guerra contra el narcotráfico” es un fracaso absoluto. Todos lo sabemos. Cada vez que sale en la tele que la policía ha capturado no sé cuántas toneladas de coca, uno piensa: habrán entrado el doble de toneladas. No hace falta ser muy listo para averiguarlo: basta buscar un poco, en cualquier barrio, y ahí está la droga. No es difícil encontrarla. Y no es extraño que sea así. No son los narcotraficantes los que traen la droga, es la demanda. Al Capone decía: yo soy un empresario. Y también: lo único que hago es satisfacer una demanda. Al parecer, esa demanda es más potente que todas las trabas que los gobiernos quieren poner al narcotráfico. Y no es una postura derrotista: coño, ya llevan años intentándolo, ¿cuántos más hacen falta para que se den cuenta?
Un ejemplo ilustrativo: en las cárceles se consume droga, mucha droga. Coño, si no pueden controlarlo en una puñetera cárcel…
La solución tendría dos partes. Una es la legalización (a nivel internacional, por supuesto). Así se acabó con el imperio de Al Capone (el capo ya estaba en la cárcel, pero sus negocios sufrieron sobre todo al finalizar la prohibición del alcohol).
La otra parte sería atacar la demanda, ya que es tan poderosa. Por supuesto, atacarla con información, y haciendo distinciones entre las drogas más perjudiciales y las que no lo son tanto (esto es de sentido común: una vez que no haya drogas legales e ilegales nos quitaremos ese tabú de encima que nos impide, o impide a muchos, considerar esas sustancias objetivamente según sus efectos sobre el organismo humano).
Yo creo que tiene que haber un movimiento mundial a favor de la legalización de las drogas, y no liderado por los porretas (no tengo nada contra los porretas, que conste) sino por esos países que tanto sufren la guerra insensata contra el narcotráfico: México, Colombia (pero no Uribe, por Dios), etc.
Ah, y lo de las capillitas, pues me parece que se podría hacer lo mismo con todas las iglesias, pero ese es otro tema, creo…
En lo de la legalización, completamente de acuerdo. quizá de manera paulatina, perp se debe ir abordando un debate serio sobre el tema.
En lo d las capillas. No es un poco diferente. Ya escribiré alo sobre la santa muerte. Es un culto muy curioso mezcla de muchas cosas. Por resumirlo de algunamanera, sería una especie de virgen macarra.
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