El 63% de los asalariados es mileurista. Si a esto le sumamos un 20% de parados, tenemos una radiografía clara de hacia donde va el país. Hace muchos años un cliente me decía que a los proveedores hay que sangrarlos, pero nunca ahogarlos. El mileurista no deja de ser el principal proveedor nacional de impuestos, el que sustenta la economía y proporciona estabilidad al país, en definitiva; el que lleva décadas cargándose a las espaldas todo el sistema. Llevan años sangrándonos y ahora nos están ahogando.

 

La contraparte es sencilla. El pago que recibimos es el espectáculo diario de la corrupción y el despilfarro por parte de una clase política ensimismada en sus juegos de salón. Las ayudas a la banca, un sistema tributario pensado para favorecer el trapicheo, una estructura faraónica de coches oficiales, dietas e innumerables cargos públicos a ocupar por amigos y parientes. Todo ese rosario que hace de España uno de los paises mas corruptos de la Europa desarrollada..

 

Cuando en una sociedad, la distancia entre el ciudadano y sus representantes se agranda, es peligroso. Cuando a los representantes de una sociedad les da lo mismo que eso suceda, las posibilidades de inestabilidad se multiplican; y eso no es culpa del ciudadano.

 

Vamos a empezar un curso político donde se va a hablar de corrupción, de escuchas, de gripes A o de despidos libres. Vamos a empezar un curso político donde se va a hablar de paro y de trabajo como arma arrojadiza para esconder que no hay voluntad de encontrar soluciones, que hace años que la clase política se dedica a sus historias y a lucir palmito o que nunca se van a enfrentar a los problemas de raíz, porque son la base de su propio bienestar.

 

No es difícil de prever. Vamos a asistir a un espectáculo donde los temas se van a ir sucediendo con mas velocidad de la habitual, y tú, estás invitado