No es de buena educación corromperse en público. Puede que por eso algunos políticos hayan decidido salir corruptos de casa, antes de lanzarse al foro.

Las nuevas acusaciones que parecen implicar a Barberá, vienen a sumarse a las ya conocidas de los Camps, Bárcenas, Correa y cia.

Quizá peque de historicista; pero nunca he defendido que tiempos diferentes arrojen las mismas variables y estas terminen combinándose de la misma forma. Las sociedades no son lógica, ni matemática y aunque se apliquen variables psicológicas, pautas de comportamientos organizacionales o tendencias sociales, siempre es difícil calcar resultados. Lo que si es un hecho es que existen determinadas constantes históricas que combinadas con otras materias nos dan escenarios aproximados. La aparición de la corrupción en tiempos revueltos es una de ellas, y por lo tanto seguirá extendiéndose y retroalimentándose, porque cada cual va a defender su terruño, aun a costa de perjudicar el sistema del que son garantes. Es curioso como repetimos una y otra vez determinadas pautas de comportamiento. Las crisis enseñan porque son cíclicas y terminan por recordarnos lo cíclico de la condición humana. Extraños conceptos a encuadrar dentro de una historia que no lo es.

Fuera de planteamientos filosóficos nos queda por seguir jugando a la ruleta a la hora de apostar hasta donde seguirá descomponiéndose la escena política y cuales serán sus consecuencias; porque las habrá. Quizá no de la forma que unos u otros pensamos, pero a toda acción corresponde una reacción, y eso es física. Lo dejamos aquí. No se que hago pensando en estas chorradas. Este no es un post demasiado acorde con los calores veraniegos.