21 jul
Hoy sabemos que la luna no está hecha de derivados lácteos, aunque muchos sigan pensando que aquellos astronautas nos la dieron con queso. 40 años después, soy de los convencidos de que el hombre llegó a la luna, e incluso de que muchos de nosotros aún seguimos en ella.
La flexiseguridad, ese concepto que inventaron los rubios para que todos los morenos pensemos que somos suecos, es la palabra que sigue presente en las reuniones entre sindicatos y patronal. El acuerdo puede llegar en formato standard y basarse en la bajada de impuestos empresariales sin tocar los derechos sindicales. La cosa no es nueva. El café para todos siempre supone que la factura la paguemos los que estamos fuera de la palabra “todos”. Si la recaudación del Estado baja, incluso los tontos sabemos que el dinero saldrá de otros lugares. Mas deuda, mas déficit y una factura mayor a pagar en el futuro, para seguir incidiendo en las mismas formas pasadas de hacer política. A eso le llamamos gestionar; y consiste en la habilidad de coger un problema hoy, y ponerlo a largo plazo con magníficos intereses. 40 años después el problema ha crecido, pero lo importante es que mientras tanto se sigan salvando los intereses de unos y de otros. Cosas de la Realpolitik.
Un privilegiado Neil Armstrong, al final fue el primero en saber como se ve todo esto desde la luna. Quizá su único error haya sido regresar.
4 Responses for "Diálogos sociales y la luna."
Pues a mi no me llega la camisa al cuello con esto del dialogo social express de Zapatero. De momento solo veo que a los que tienen les van a bajar los impuestos, mientras que a los que no tenemos no solo nos los han subido (tabaco, etc.) sino que vamos a pagar lo que dejen de ingresar por los ricos. Vamos, concepto derecha que te cagas envuelto en “somos de izquierdas porque todavia no hemos vendido a tu madre”. Y encima pretenden que nos creamos que todo esto es para parecernos mas a los noruegos. Que si, que nos lo creemos.
No hay mal que por bien no venga. Igual incorporan el salmón ahumado a la cesta de la compra…jejee
Como empresario en ciernes, tengo mi propia teoría sobre todo esto.
En primer lugar, no me parece justo, que un panadero (que también es empresario) tenga que soportar los mismos costes salariales cuando contrata a alguien, que telefónica. (Por poner un ejemplo).
El sistema, en su configuración actual, premia a las grandes compañías, que acaban absorbiendo a todas las pequeñas.
Aquí al final, siempre se habla de medias, y de tablas rasas para todos, pero lo cierto, es que no todos pueden soportar esas medias igual. El porcentaje de facturación que supone para telefónica el despido de un empleado, (Salvo que el empleado se llame Villalonga, y cuatro casos más) no es el mismo que el que supone para un panadero el despido de un empleado de los suyos.
Por esto, todo eso del diálogo social, me parece poco menos que una pantomima. Tampoco creo que los sindicatos, mientras les caigan las subvenciones, estén dispuestos a presionar mucho a quienes se las dan. (Es que el bolsillo de uno, es sagrado, y el de ellos, no es menos sagrado que el del resto) Eso sí, me parece bien que se marquen bailes con la patronal para justificar cada uno su nómina a fin de mes.
Y después de todo esto… yo que no soy ni Villalonga, ni Zaplana, ni dirijo ninguna gran compañía, ni ocupo un puesto de relevancia en ningún sindicato, partido político, ni patronal, me voy a entonar diez veces el “yo pecador” mientras me fustigo, porque la culpa, no sé de quien será, pero pagar, ya sabéis a quien le toca.
Es que el punto es ese. Un autónomo, o un autónomo con 3 empleados no tiene nada que ver con una gran empresa, pero resulta que esa red de autónomos y microempresas generan el 80% del empleo.
Hace tiempo que es hora de que se distingan las cosas de verdad, quienes son los beneficiados y quienes los que aportan a nivel social. Cada día es mas necesario gestionar de forma y manera mucho más detallada, sin dejarnos llevar por las etiquetas al uso.
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