Hoy sabemos que la luna no está hecha de derivados lácteos, aunque muchos sigan pensando que aquellos astronautas nos la dieron  con queso. 40 años después, soy de los convencidos de que el hombre llegó a la luna, e incluso de que muchos de nosotros aún seguimos en ella.

 

La flexiseguridad, ese concepto que inventaron los rubios para que todos los morenos pensemos que somos suecos, es la palabra que sigue presente en las reuniones entre sindicatos y patronal. El acuerdo puede llegar en formato standard y basarse en la bajada de impuestos empresariales sin tocar los derechos sindicales. La cosa no es nueva. El café para todos siempre supone que la factura la paguemos los que estamos fuera de la palabra “todos”. Si la recaudación del Estado baja, incluso los tontos sabemos que el dinero saldrá de otros lugares. Mas deuda, mas déficit y una factura mayor a pagar en el futuro, para seguir incidiendo en las mismas formas pasadas de hacer política. A eso le llamamos gestionar; y consiste en la habilidad de coger un problema hoy, y ponerlo a largo plazo con magníficos intereses. 40 años después el problema ha crecido, pero lo importante es que mientras tanto se sigan  salvando los intereses de unos y de otros. Cosas de la Realpolitik.

 

Un privilegiado Neil Armstrong, al final fue el primero en saber como se ve todo esto desde la luna. Quizá su único error haya sido regresar.