Zapatero ha comentado que saldremos de la crisis junto con el resto de Europa. Si Aznar nos enseñó a reducir la realidad hasta poder interpretarla en clave popular, Zapatero recoge la idea y la proyecta a futuro. El país ha pasado en pocos años de ese acrítico e interesado “España va bien” a ver como se utilizan datos parciales para prometernos tres futuros venturosos.

 

Lo bueno de ser político es que siempre se puede jugar con la fragilidad de la memoria ciudadana. El bombardeo informativo y la capacidad para hacer hincapié en los aciertos y olvidarse de las meteduras de pata hacen el resto. Ni España saldrá de la crisis al mismo tiempo que el resto de Europa, ni las consecuencias sociales van a ser las mismas. Pero de momento da igual.

 

Estamos en periodo de baja intensidad política y el país parece aletargado al ritmo de las necesidades de sus señorías. Es tiempo de apuntalar algunas ideas básicas e irse de vacaciones, porque Septiembre será otro día. Es una buena vara de medir. El día en que los políticos dejen de marcar la intensidad del momento y comiencen a marcarla los ciudadanos, va a ser el día en que la crisis se descontrole. La pregunta es ¿Llegará ese día?. Si Zapatero sigue especulando sin tomar medidas claras,  personalmente creo que sí, y en ese momento ya no tendrán importancia los optimismos del presidente.