De todas las chorradas que he visto hacer a un político (y son muchas) quizá entre las más gordas estén las apelaciones de PNV y HB a Bruselas para reivindicar cosas. Ambas protestas vienen a confirmar algo que yo llevo años rumiando y que dijo, creo, Unamuno, “el nacionalismo se cura viajando”. Y a Europa se han ido a curarse los chicos de HB.

A mí, personalmente, la ilegalización de Batasuna me parece una aberración desde el punto de vista de los derechos de todos aquellos que sean disidentes con el poder establecido. Pero de ahí a pensar que en Bruselas, que es una institución que más que venir a recortar el poder de los pequeños principados europeos, viene a servir al poder para afianzarse más, iban a quitarle la razón a un estado soberano en materia “antiterrorista” va un mundo.

El problema vasco no importa una mierda. A los únicos a los que realmente nos importa es a todos aquellos que lo sufrimos. Más o menos dos millones de habitantes de la Comunidad Autónoma Vasca a los que nos gustaría poder vivir en paz, sin violencia y sin represión. Ni por un lado ni por otro. Estoy hasta las napias de que los dos grandes partidos nacionales lo utilicen sin ningún decoro para sus intereses políticos, que por la última traición de Zapatero a IU, negándose a aumentar los impuestos a las rentas más altas y negándose a meter en el asunto de la crisis a las empresas del Ibex 35, creo que se reducen a un único interés: trincar todo lo que puedan antes de que las cosas vayan a peor, vamos, como los otros.