Es complicado definir imagen de marca, pero por simplificarlo es todo aquel conjunto de intangibles que van asociados al nombre de tu producto. Y esto, ¿Para que sirve?.Sencillo, El único objetivo  es que tu marca aparezca en la cabeza del cliente a la hora de ejercer su opción de compra. Con el voto pasa lo mismo; si no estás ahí, no existes.

 

Por lo tanto, el posicionamiento de un producto tiene que tener dos o tres características bien diferenciadas y de fácil relación. Un producto con demasiadas características, indefinidas, contradictorias o poco claras, tiende a presentarse como algo de difícil uso y a ser obviado por el consumidor; máxime, cuando en política no existe el precio como variable ( cuesta lo mismo votar al PP, que al PSOE, que a IU)

 

Una de esas características, quizá la principal, es la del posicionamiento. O tienes un posicionamiento claro, o estas hundido y ojo, porque en ese posicionamiento se refleja todos y cada uno de los discursos, ademanes y gestos que hace un partido político. En este término podemos incluir dos conceptos clave. 1) A quien te diriges. 2) Como te posicionas en la cabeza de “tus clientes”. Hoy solo vamos a hablar del primero.

 

Si en tus ratos libres montas un partido, empieza a tener claro el primer concepto, porque si no eres historia. Cojamos por ejemplo a IU. Su cliente tipo es Don Rafa Hortaleza y unos cuantos colegas del barrio – y si no lo son, deberían serlo -. Que nadie me entienda mal, no se trata de interrogar a Don Rafa como si fuera Buda, él está muy contaminado por la política. Me interesan más sus colegas, o los míos, o los de JavierM;  esos que no terminaron el insti, o sí, o hicieron FP, o se pusieron a currar, o hicieron una carrera y llevan 6 años ganando 1.000 euros, esos que no están tan mediatizados. De hecho lo que están es hartos. Son los mismos que hoy trabajan de fontaneros, de operarios o albañiles, pero también de oficinistas , administrativos, comerciales o en un laboratorio. Nunca fueron a un grupo parroquial porque la religión les interesa poco y porque en determinados barrios te ganas una yoya por ese tipo de cosas. Pasan de política y votan cuando se acuerdan, generalmente al partido que menos repugnancia les genera. Ni han sido nunca mogollón de voluntarios, ni ”jartón” de comprometidos, ni tienen una ideología por la que se dejarían la vida .Están muy ocupados pagando hipotecas, intentando que no les echen a la puta calle, buscando un colegio público decente para sus churumbeles, o tomando una birra de vez en cuando para evadirse de todo eso. Son los hijos de aquellos que si tuvieron cierta conciencia de clase, pero están más resabiados y son bastante más cínicos. Y no es por su culpa. No esperan nada de los políticos porque nunca les han ayudado demasiado. Es peña normal, lo que se llama la mayoría silenciosa – o al menos una parte de ella-,  que se fuma sus petas, se ha tomado alguna  pirula de vez en cuando, se evaden de discursos complicados y tratan de sobrevivir, que no es poco. Pero eso no quiere decir que no tengan simpatías, las tienen, simplemente no terminan de encontrar a nadie que las entienda y las priorice sin querer meterle rollos macabeos a cambio.

 

Ese es, o debería de ser el target y ese es el segmento al que te tienes que dirigir con toda la artillería. Evidentemente los clientes tipo no funcionan como hace años, porque la sociedad no es homogénea; pero de ahí a no tener claro cual es tu público objetivo, va un abismo. 

 

 Todo producto tiene aplicaciones secundarias. La coca-cola es un buen desatascador, pero a nadie en coca-cola se le ocurre colocar su producto en la sección de limpieza del hogar ¿Verdad que no?. La razón es obvia. En coca-cola no se suele llegar al nivel para tomar ese tipo de decisiones si no eres bueno; por alguna extraña razón, en política sí. Un discurso que satisfaga las necesidades de este target y que sea moderno y avanzado puede seducir a otros colectivos y eso está muy bien, pero no son tu target, por muy organizados que estén y muy voluntarios y activos que sean. Eso no quiere decir que no tengan hueco, lo tienen, quiere decir que no son el objetivo central de tu discurso, aunque sean literarios, intelectuales, maoístas, cristianos, funambulistas, teóricos de tal o cual doctrina, bucólicos o pastoriles. Si le das la misma importancia a los discursos secundarios que al principal, conseguirás que el canal de comunicación se llene de ruido.

 

 

Nota: Seguiremos poco a poco. Y que Don Rafa y Don Javier Mesonero me perdonen. La verdad es que solo nos hemos visto una vez y puede que los haya tomado como ejemplo indebidamente. Solo lo he hecho para hacer el tema más vacilón y menos plasta.

 

Nota2: Una empresa que está más preocupada en hacerse más caso a sí misma que a sus clientes tiene los días contados en el mercado. Con un partido pasa lo mismo. Es más lento, pero el resultado es el que es