Hoy toca Rosa de España. He estado revisando lo escrito en este blog y me he llevado una sorpresa. Con Rosa Diez he usado calificativos ( alguna vez, tampoco nos vamos a pasar)  como “histérica” o  “pasada de rosca”. Incluso he llegado a decir que me cae mal.

 

La cosa no tiene importancia por el elemento crítico. Si leéis mileurismo, sabéis que cuando quiero dar cera suelo ser eficiente. Pero lo que me ha llamado la atención son mis adjetivos. Tienen connotaciones sensitivas y yo no suelo tenerlas en política. Las palabras más usadas de este blog suelen ser acierto, error, estrategia, táctica etc… y casi nunca he dicho si un político me cae bien o mal. En principio porque no tengo el gusto y de seguido porque no suelo perder el tiempo valorando como me cae la gente. Me interesa más entenderla o intuirla

 

El caso es que con Díez he hecho una excepción inconsciente y eso indica que es capaz de transmitir un sentimiento. A eso se le llama carisma, positivo para unos y negativo para otros, pero es carisma.

 

En cuanto a su posicionamiento como partido ya hemos comentado que se estará de acuerdo con él o no, pero es claro y posiblemente ocupe un segmento que estaba latente y que proceda tanto de la izquierda como de la derecha.

 

Posicionamiento claro + capacidad de transmitir + coyuntura apropiada + novedad,  es siempre = a crecimiento.

 

Lo que no sabemos es hasta donde va a llegar ese crecimiento. El carisma también genera animadversión  – sobre todo en los que no lo tienen y, no se muy bien por qué, siempre han querido tenerlo -, las coyunturas cambian, las novedades pasan y los posicionamientos se marchitan con el tiempo.

 

Sea como fuere, UpyD puede convertirse en el tercer partido de España y Rosa Díez se lo está ganado solita. Eso es un hecho.