4 may
Vamos a tener que decirlo más, así que hay que insistir en este post. Hace un año escribimos el día de la marmota y desde entonces, la turra de algunos lobbies con el abaratamiento del despido se ha multiplicado. Ya hemos dicho que las políticas populares son las políticas del miedo. Pensar que la flexibilización es la solución es creer en ese charlatán que dice que cura el cáncer ante la desesperación del enfermo ( y puesto que soy parado, hablo desde mi enfermedad).
Como de costumbre el truco no está en lo que nos cuentan, sino precisamente en lo que se callan. Si en los 90 el argumento fue que el despido estaba muy caro en España, hoy vienen a decirnos que las desigualdades en los tipos de contrato que se crearon en esa época y la diferencia en el coste de los despidos son la causa de parte de la baja productividad de la economía española y el principal elemento por el que se despide a los más jóvenes y mejor cualificados. Las solución que proponen es sencilla. Igualarnos a la baja. La consecuencia sería la salida de los trabajadores más veteranos en favor de otros más baratos.
No voy a negar que tienen parte de razón y que los sindicatos nos han vendido para salvar el culo de sus afiliados; de su base social. Pero admitir este argumento como definitivo es tan inexacto como tomar la parte por el todo y resulta completamente intencionado.
No existe una sola empresa en todo el mundo cuyo problema sea de costes. Sí hay muchas empresas en el mundo que tienen problemas de costes en relación con su volumen de negocio; esto es. Los costes son un factor en la cuenta de resultados de la empresa, pero no es el único, la rotación y el margen también lo son. Es cierto que en épocas de crisis es más complicado que los dos últimos conceptos se mantengan, pero también lo es que ese es precisamente el futuro de nuestra economía. Las reformas generales destinadas a abaratar una parte de esos costes fijos siguen yendo encaminadas a defender nuestro actual modelo de desarrollo que ya se ha mostrado agotado; y en el peor de los casos a abaratar barreras de salida. Las ayudas a las empresas tienen que venir en todo lo que incida en los otros dos conceptos ( exportación, formación de empresarios, ayudas a nuevas empresas, formación de directivos y trabajadores, ayuda a i+d, ayuda a la implantación directa de la empresa en otros países, promoción de los sectores de alto valor añadido, facilitación del acceso de capital español en sectores de altas barreras de entrada – que suelen ser los de mayor valor añadido- , ayudas al cambio de mentalidad que la internacionalización trae consigo, mejora de la imagen general del país, mejora de la imagen del país por sectores, búsqueda de nuevos modelos empresariales, fomento y búsqueda de las reinversiones empresariales Etc….). Porque vuelvo a repetir que lo que ha pasado en este país es que la empresa española no ha sabido o no ha querido hacer todo esto solita. Y no es porque no haya ganado dinero en 15 años de boom, es porque ha reinvertido poco, mal, con mentalidad cortoplacista, sin responsabilidad social y con mucha prepotencia.
No niego que haya que defender una parte del modelo de desarrollo que tenemos, no hay más remedio. No niego que los mercados maduros sean una realidad y que también tengan que existir; pero para eso existen otros mecanismos a la hora de abordar problemas concretos. Se supone que los EREs están para entrar a valorar casos específicos dentro de la norma y de la supervisión estatal, sin matar moscas a cañonazos.
Estoy de acuerdo en que hay que hacer muchas reformas en este país. Lo que me resulta chocante es que siempre se pidan las mismas. Claro que si el PSOE sigue empeñado en no hacer nada, puede que estos argumentos vayan tomando cada vez más peso. No todos los enfermos creen que los curanderos son unos charlatanes.
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