30 abr
Vamos a tomar este post, justo donde dejamos este otro. Al hablar de industria en el PV lo hacemos de un sector con larga tradición en actividades maduras y que ha realizado una apuesta importante por nuevos sectores en los últimos años.
La industria representa en el País Vasco un 30% del PIB, frente a un 10,7% en el resto de España. Dentro de ella, la automoción supone casi la mitad de esa cifra y crea unos 41.000 empleos en unas 300 empresas. Evidentemente participa de las mismas características que la del resto del Estado; esto es, los centros de decisión no se sitúan en Euskadi. Tenemos aquí el primer factor que puede incidir en la lucha contra la crisis. Con un descenso del 20% en ventas y arrastrada por la caída de más de un 40% en el mercado nacional, puede tener sentido que se planteen soluciones a la Navarra u otras en similar sentido; eso sí. Las negociaciones con las casas deberían repercutir necesariamente en beneficios futuros para la sociedad. Quizá sea ese el primer reto.
El resto del grueso de la industria se compone de máquina herramienta destinada a la aeronáutica y a la automoción. Industria de bienes de equipo ( unas 250 empresas) y fabricación de acero. En sectores más innovadores, la industria aeronáutica vasca la componen unas 20 empresas ( entre ellas gamesa – tb eólica -) y otras 160 en sectores electrónicos y de telecomunicaciones.
El resultado es interesante. Incidir sobre el 30% del PIB es concentrarse en la problemática de apenas un millar de empresas de diferentes actividades, bastante organizadas en asociaciones. Todo un lujo.
Como dijimos el otro día, la clave va a estar en una relación constante de los conceptos empresa-gobierno, tanto desde un punto de vista defensivo, como de aprovechamiento de nuevas oportunidades.
El sector servicios representa el 60% del PIB, y en el, la administración aproximadamente cifra la cuarta parte. La segunda apuesta enlaza de lleno con lo planteado en estos últimos años. El siguiente reto debería ir de la mano de la creación las infraestructuras adecuadas para integrar el PV en paquetes turísticos más atractivos y de mayor duración. La integración de los conceptos ciudad-costa y de las capitales con algunos pueblos interesantes de interior, puede ayudar a todo esto. Por otro lado, se han hecho esfuerzos para aprovechar los ingresos generados por las actividades industriales y culturales ( palacio de congresos, feria de muestras etc..).
En definitiva, la dirección ha sido más que correcta y en líneas generales la empresa española debería aprender de varios elementos de este modelo. Las oportunidades de mejora están en el continuismo en muchas pautas y sobre todo en su desarrollo. El País Vasco presenta buenas características para jugar un papel importante en un cambio estructural a nivel nacional. Quizá pueda ser esa una de las claves. A nivel interno hay más y puede que el modelo tenga mejor recorrido si se saben evitar ciertos clientelismos en los tres sectores ( primario, secundario y terciario).
Este, más la realidad de una crisis muy gorda, es el elemento de partida de Patxi López; y siempre es bueno tenerlo claro para ser justos en las comparativas.
Nota: Algún dato usado es del 2002. La mayoría son del 2007, no creo que haya cambiado mucho la vaina en estos años. Como último elemento, la construcción representa un 9% del PIB, frente al 18% del resto del Estado. El sector primario ronda el 1%.
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