Es curioso cómo, incluso en un círculo como el de los que escribimos en Mileurismo, la gente puede ser tan inocente. Hace una semana escribí un post acerca de una cadena de supermercados que se llama bonarea y que tiene una relación calidad precio buenísima. Por primera vez desde que escribo aquí, el editor jefe congeló mi post y me mandó una noticia en la que ponían de relieve las pésimas condiciones laborales de algunos de los trabajadores externos de la cooperativa.

Estoy estupefacto aún. No esperarían que los agricultores compitieran con las grandes superficies gracias a hacer de Caperucita. Yo he trabajado en distribución, y tengo amigos que aún lo hacen. Las condiciones son patéticas. Estamos hablando de que no seas el gerente de un hipermercado (tus hijos nunca te verán), si eres cajer@, reponedor o cualquier otro currito, estás bien jodido. Lo mismo va para los eventuales del campo (ahora casi no quedan autóctonos en el norte peninsular, que es lo que yo conozco). Y lo mismo para los currelas no asociados de algunas cooperativas como el grupo Mondragón. Preguntad a una cajera del Eroski que no sea socia y veréis.

Los chicos de Bonarea se han adaptado a este capitalismo de hijos de puta que tenemos montado. Nada más. Me encantaría poder decir que hay una cadena que paga un salario que permita vivir sin estrecheces y sin horarios abusivos a sus currelas de base. Si la hay, yo no la conozco. Además, mi post fue a la vuelta de vacaciones y prometí no criticar. Como fuere aquí va mi post íntegro.

Lo cierto es que este post viene a seguir uno que publicó Surco hace poco que se llamaba “la mala leche”. Por una vez no voy a criticar a nadie. Voy a ensalzar una alternativa a las grandes superficies que he encontrado en Andorra y que se llama Bonarea. Bonarea son unos supermercados que si bien entiendo se formaron a través de una coperativa de productores agrícolas y ganaderos. Por lo que dicen en su web el producto tiene una enorme concentración vertical, desde el pienso que comen los animales hasta que llega al supermercado. El resultado es realmente espectacular: un producto final realmente bueno a un precio fantástico (juro que no me pagan los coperativistas para escribir esto).

El quid de la cuestión, es que las grandes superficies y los grandes grupos de distribución hace tiempo que están adquiriendo un excesivo poder sobre sus propias transacciónes. Hace años que otras corporaciones que son productoras y creadoras de marca se quejan de ello. Por mí les pueden dar por el frasco. Mi preocupación viene más por el pequeño productor. Apretado al máximo para conseguir un duro con el que poder subsistir. La tendencia en los últimos tiempos es no producir. Las grandes marcas lo único que suelen hacer es un poco de I+D con algunos productos y mucha creación de marca (que no es producir nada, solamente especular a base de una política de comunicación acertada: no genera ningún beneficio pero puedes cobrar más caro). Esto es vergonzoso, lo estamos viendo. Necesitamos volver a producir, todos, y cuanto más mejor. De otro modo es posible que cualquier día no tengamos ni que llevarnos a la boca. La iniciativa de grupos como Cag es un ejemplo de cómo hacerlo sin depender de Carrefour, Auchan, Eroski o cualquier otro gigante imponiendo sus propias reglas. Si alguno pasáis por Cataluña y queréis ver que la marcha se demuestra andando, id a un Bonarea.