22 abr
Cayo Lara ha sido Cayo y eso es lo mejor que se puede decir de un político. Solo su presencia en tengo una pregunta para usted es una buena noticia para IU que su coordinador ha aprovechado bien. Sin pretensiones ni ademanes políticos, pero con naturalidad y dominio del medio. Lara no es un candidato de plástico o que basa sus apariciones en el marketing y la sonrisa final de parte del público así lo ha reconocido.
Con un discurso que ha marcado diferencias con el PSOE sin recordar la famosa pinza, el coordinador de IU ha criticado al gobierno por hacer más caso a la banca que a los ciudadanos, ha propuesto una política basada en ayudar a las Pymes y a los autónomos y se ha destapado con algunas medidas de salarios máximos para ejecutivos o sobre control de los precios mínimos y máximos para agricultores y ganaderos.
Parte de lo propuesto por Lara es complicado de realizar sin trastocar otras variables más complejas o sin que el sistema puentee las medidas con facilidad, sin embargo la dirección es buena. Lo interesante de su comparecencia radica en algunas cosas que ha dicho, pero sobre todo en la constatación de que puede convencer a los suyos y agradar a los ajenos. Y eso en una crisis, cuando quizá se reordenen algunos espacios electorales es importante.
Bien posicionado, con posturas claras, talante cercano y sin estridencias, ni excesos. No se si Cayo Lara responderá en citas más tensas, ni si es un candidato “presidenciable”, lo que si se es que puede ser el candidato que IU necesite ahora. La comparecencia de Lara ha sido de lo mejor que le ha pasado a IU en los últimos tiempos. Si Cayo necesitaba pequeños éxitos externos para afianzarse en lo interno; anoche tuvo uno. Quizá tenga futuro en la situación en la que se encuentra el país.
Nota: Por hacer un comentario, yo no sería muy insistente con la reforma electoral. Cayo debe aprovechar todo el tiempo que tiene a su disposición para hablar de los problemas de la sociedad, no de los intereses de Iu; y ese a día de hoy, es un debate secundario.
22 abr
De entrada botellita de Champán para el ministro transversal, trabajadores y sindicatos. No conozco el grueso de los acuerdos, ni las ayudas prestadas a volkswagen para obtenerlos y sería bueno que los conociéramos. A partir de aquí, valorar la calidad de lo firmado es una cuestión matemática: ( valor de riqueza generada por salario de trabajadores directos e indirectos + plusvalías de las empresas nacionales que actúen en el proceso) – (valor de subvenciones y cesiones – coste de riqueza destruida). Intangibles aparte, cuanto más alto salga el guarismo final, mejor ha sido la negociación. Para calcular todo esto, también sería bueno conocer los compromisos que asume la marca a cambio de los esfuerzos económicos hechos por todo el mundo, así como la perdurabilidad en el tiempo de esos compromisos. ( escribo esto a las 6: 30 pm, quizá para cuando salga este post, ya sepamos algo). De todas formas y fuera de todo esto, la supervivencia de 1.300 trabajadores y la posible contratación de otros 7.000, que serían necesarios de negociarse los contratos de proveeduría con industrias auxiliares españolas, son una buena noticia.
Es de suponer que el acuerdo global es bueno . A la espera de conocer números, ( si no los conocemos malo), le damos dos palmaditas a Sebastián y a los sindicatos. Eso sí, mañana por la mañana, ¡toca currar!.
¿Qué es triste que tengamos que andar así?. Sí. ¿Qué el hecho de que los centros de decisión de muchas empresas estén fuera de España nos perjudica?. También. ¿Qué a similares condiciones el Q3 se fabricaría hoy en Alemania?. Desde luego. ¿Qué nos vamos a acordar de los 20 añitos donde nos hemos quedado viendo como a nuestra industria se la zampaban otros, en vez de actuar para mejorar su competitividad?. Fijo. Pero aquí lo que molaba era trapichear con las subvenciones de Europa, el sol, las guiris, el ladrillo y la playa. ¿no?.
La pregunta es ¿Aprenderemos algo en un futuro?. Lo digo porque si la apuesta es por las renovables, y por la industria que pueda crear sus aplicaciones, hay que meterse hasta las trancas y para eso hay que hacer muchas cosas antes. Y si hablamos del resto de nuestra industria; también.