Algunos de los que estamos en paro seguimos con atención la evolución del empleo. Los 123.000 nuevos parados de este mes no varían la tendencia. Las inyecciones que Zapatero ha realizado en los ayuntamientos para realizar obras pequeñas vienen a mitigar la hecatombe, pero no asfaltan ningún camino. A partir de la segunda mitad de año, todo volverá a la normalidad y la normalidad nos cuenta que nuestras vidas serán anormales.

 

En algún otro lugar de la Vía Láctea, los líderes mundiales se están reuniendo para solucionar nuestros problemas. Franceses y alemanes siguen apostando por intervenir y regular los sistemas financieros, pero sin rascarse demasiado los bolsillos. En un grupo de individuos, el alemán es siempre aquel que dice que no pagará su cerveza, para terminar acoquinando la ronda entera. Ellos son así.

 

En el otro lado de la calle se encuentra Obama. El tío rico de América es partidario de seguir inyectando dinero a la economía para evitar que se derrumbe. Pero ¿Quién tiene razón?. Desde un punto de vista continuista, ambos. No se puede inyectar sin regular porque es inyectar en un pozo sin fondo. Por otro lado, regular sin inyectar viene a ser lo mismo que organizar un partido de fútbol y que nadie ponga el dinero para comprar el balón. Cuando ambas tesis son complementarias, el sentido común indica que es fácil llegar a un acuerdo.

 

Lo que parece que sigue siendo Tabú es la palabra proteccionismo. Las relaciones internacionales siguen basándose en apostar por la globalización, pero esta vez, de una forma controlada. Mientras Fuenteovejuna siga funcionando, España debe permanecer en el pueblo y seguir apostando por las medidas que salgan de él, como uno más. Pero hay una cosa clara. Si en un futuro hay que elegir, es mejor comer  que salir muerto de hambre en las fotos de grupo. Espero que nunca se tenga que llegar a esto. No sería nada agradable.

 

Nota: Más adelante haremos un análisis sobre lo que ha pasado en la reunión del G20 y las repercusiones que puede tener.