25 mar
Es evidente que Carme Chacón la ha cagado. En el caso de la ministra de defensa , el error puede haberse producido por precipitación o exceso de brío. En un país acostumbrado a que las gestiones se basen en NO decidir, esquivar problemas, pelotearle al jefe y lucir palmito; un perfil como el de la Chacón, ni pasa desapercibido, ni va a conocer la paz espiritual en toda su vida política.
Cuando una sociedad espera ansiosa el fallo del que destaca para lapidarlo, el resultado suele ser el avance del mediocre y el relego de la excelencia. Es lo que hay. En la vida, se equivoca el que decide, el que mueve ficha, el que innova, el que aborda los problemas de raíz y tiene que manejar variables. El otro, el continuista, suele morirse en la cama bien aferrado a su cargo, mientras lo que le rodea sigue igual. En política, como en la vida, solo hay alguien más nocivo que aquel que busca su propia seguridad. El que tiene que montar gresca continuamente para satisfacer sus inseguridades… y de esos hay unos cuantos. La ministra no me cuadra en este último apartado.
Carme Chacón no me cae ni bien, ni mal, y sin embargo, hay que reconocer que su propia presencia al frente de defensa y su paseo embarazada han hecho más por la igualdad que Bibiana Aído en un año de ministerio. No creo que el exceso de críticas recibidas desde su propio partido tengan mucho que ver con que sea mujer. La envidia me cuadra bastante más en la idiosincrasia española. Por otro lado lo de la oposición es normal. Cuando no puedes hincarle el diente al gobierno por incapacidad propia, el exceso de estridencia y la magnificación de los errores ajenos suele ser una constante.
Sin más. En un par de semanas tema olvidado. Lo de la metedura de pata es otra historia. Ahí se ha perdido una buena oportunidad que habrá que recuperar con diplomacia y mucho mimo.
2 Responses for "Carme de España."
Sin que el tema me preocupe en exceso, siempre seria mejor reconocer que se ha equivocado en lugar de pensar que somos todos idiotas y que nos vamos a creer sus explicaciones.
ahí sí. La mayor metedura de pata ha sido esa. No reconocerlo.
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