Dicen que a Zapatero no le gusta la idea de una crisis de gobierno. El hecho de cambiar los nombres de los titulares de algunas carteras, apenas un año después de haberlas asumido, no es plato de gusto para nadie y nos habla de la situación atípica que estamos viviendo. Aquí dijimos que la crisis se produciría en el primer trimestre. Posiblemente lo haga en el cuarto mes del año. El ejecutivo vuelve a acertar en su carrera por controlar tiempos y medios. Las autonómicas han dejado dos cosas claras. La primera es que antes de ellas,  Zapatero tenía bastante controlada la repercusión política de la crisis. La segunda es que no va a bastar solo con eso. Los primeros temblores del diálogo social es otra de las cosas que complican la existencia del ejecutivo. Simpre es más sencillo interactuar juntos, al amparo de acuerdos rubricados, que por separado y si la sangre llega al río, tarde o temprano Zapatero tendrá problemas para no entrar en conflicto con uno de los dos bandos.

 

 En General, a día de hoy la cosa no ha cambiado demasiado. Que la imagen del PSOE esté como está después de la que está cayendo, tiene un mérito indiscutible. Sin embargo la realidad nos dice que los escándalos del PP no terminan de hundir a la oposición y eso no es una buena noticia para el partido en el poder. En condiciones normales, tal vez lo hubieran hecho, en estas circunstancias, el ciudadano se niega a quemar su última alternativa. Son tiempos en los que se necesita creer, aunque sea auto-engañándote. No es que los escándalos no hayan hecho mella. Sin ellos, posiblemente la situación sería mucho peor para Zapatero.

 

El PSOE se ha dado cuenta y parece que va a mover ficha. Un cambio en los ministerios desgasta poco la imagen del ejecutivo y ese desgaste se diluye en la sensación que se da ante la ciudadanía de que el gobierno actúa y es capaz de realizar cambios. Por resumirlo de una manera fácil. Se sigue conservando la iniciativa política.

 

 Se necesita un gobierno con más pegada a la hora de asumir determinadas cuestiones. Lo que me preocupa es hacia donde se dirigirá esa pegada. No se si los siguientes titulares de algunas carteras clave serán más conservadores, pero  lo que si creo es que su media de edad será mayor – y eso que Solbes está talludito -. ¿Lógico?. Desde el punto de vista del manual político, Sí. A mi personalmente me preocuparía

 

Pregunta trampa de hoy: ¿Entrará en el gobierno alguien próximo a los sindicatos?.¿Si?. ¿No?. O esas cosas ya ni siquiera son necesarias para “proponer reformas escabrosas”.