No es demagogia, son datos y si los datos cuando molestan son demagogia, bendita demagogia. Se habla mucho de los funcionarios y de su número en nuestro país. Sobre este tema estamos preparando un post que publicaremos en algunos días. A este respecto es bueno comentar que me está costando trabajo reunir la información necesaria y eso, tratándose de cositas públicas, ya es un mal dato. ( De hecho es complicado saber el número de funcionarios de este país)

 

 El número de políticos y/o funcionarios ( ojo, no los meto en el mismo saco; son cosas muy distintas) nunca es elevado o escaso por si solo, sino que lo es en relación a algo; a la población, a los servicios prestados, a las necesidades del propio Estado. Lo mismo sucede con el gasto público, es mucho o poco en relación a lo obtenido. El fin de una política justa no es el de elevar los gastos públicos, sino el servicio al ciudadano y la presencia del Estado en algunos ámbitos. No es lo mismo y a veces se confunde. Se puede elevar el servicio con más gasto, con el mismo gasto o con menos gasto, eso depende de la gestión.

 

Al igual que en la empresa privada, en las instituciones públicas existen puestos directos e indirectos. Los primeros aportan valor al ciudadano. P.E un médico, un profesor, un celador. Los segundos son necesarios para que el profesor y el médico hagan su trabajo, pero no aportan valor directo. (el financiero, el encargado de compras, el burócrata, el propio de un hospital o el baranda de una oficina de correos). Evidentemente, de la labor de estas personas depende el correcto funcionamiento de muchas cosas y su incompetencia puede ser más dañina que la del propio médico. La teoría es clara a ese respecto. El número de trabajadores debe de ir en relación al volumen de trabajo, pero especialmente éste último tipo de puestos los deben ocupar los mejores y en el menor número posible.

 

Por definición los puestos políticos son puestos indirectos. El alcalde, el presidente de la comunidad, el concejal….En España hay más de 100.000 puestos políticos o administrativo-políticos creados que suponen uno por cada 400 habitantes. Entre ellos parece que hay de todo, gente que trabaja sin cobrar – al menos oficialmente – y otros que no deberían quejarse de sus emolumentos. El mayor desmadre está en los ayuntamientos. Dichos cargos no son estrictamente políticos, sino administrativos/políticos. El matiz es que no legislan, solo administran. Sea como fuere la capacidad de decisión sobre terrenos y urbanismo, parece haber sido un caramelo adicional para mucha gente. En comparación a este número, tenemos 119.660 médicos y unas 144.000 enfermeras en centros públicos de salud. En lo referente a la enseñanza, la pública cuenta con unos 160.000 profesores entre primaria y secundaria.  Por otro lado, una parte imposible de cuantificar, de los 3 millones de funcionarios ( y no solo los altos cargos) también realizan labores indirectas. ¿Cuántos gestorcillos tenemos en este país?

 

Conclusiones:

 

1)     En España hay casi el mismo número de políticos que de médicos en la sanidad pública

2)     Hay más de dos políticos por cada 3 enfermeras.

3)     Hay casi dos políticos por cada 3 profesores en total ( incluidas medias y primarias)

4)     Hay un político por cada 30 funcionarios, de los cuales menos de 4 son enfermeras, médicos o profesores.

 

 

De momento no es gran cosa, ¿Pero a que empieza a molar?   

…….Es la bola de cristal