Ayer mientras intentaba llegar a una entente cordial con las camisas y la plancha (esto de ser un tío moderno empieza a inflamarme los güitos de manera muy principal) seguí el interrogatorio al que durante 95 minutos fue sometido Sarkozy por periodistas de muchos medios franceses de diferentes colores.

El dia 29 hubo huelga general en Francia . El país anda medio loco porque el paro subió en 45000 personas (200,000 en España; pero es que los españoles siempre hemos sido mucho mas comprensivos). Lo cierto es que la huelga tenia un tufo anti-Sarkozy y los eslóganes y fuentes eran varios: el sector publico, por los cambios presupuestarios (que, personalmente, me parecen normales: Francia ha querido seguir la excelencia social aún sin haber llegado y su déficit podría representar el 87% del PIB para el 2012 segun previsiones no necesariamente alarmistas) y, en general, cada uno con su libro.

Ante eso, el tema estaba en ver como recoge el guante Sarkozy y estimar si se pone gallo o si “chanta la muy”. Al final, esas concepciones genitalísticas de lo que debe ser la política son una absoluta necedad a la que nos habituamos demasiado y, lo cierto es que a mi, ayer, Sarkozy me pareció defenderse dignamente.

Por una parte, acepta algunas de las proposiciones que se plantean. Y es que, cuando en un pais, en 10 años, los ingresos de los curritos suben un 3,8% y los de gerifaltes, consulters, managers, stock-optioners y demás pseudo-currelas suben entre un 26% y un 55% (caso de los presidentes de juntas de accionistas) ningún presidenciable que se precie puede seguir insensible.

Sin entrar en tecnicismos sobre algunas de las medidas propuestas (destinadas a actuar por la parte del consumo básicamente, e incidiendo entre otras cosas sobre la imposición pero bajando impuestos o quitándolos a los que andan más justos;  lo cierto es que hubo algunas cuestiones que planteo el enano que me parecieron… interesantes, a seguir, puesto que me sorprendieron en un tipo como él, del que se esperaba el mayor impulso al liberalismo en la France desde hace siglos.

Sarkozy no se sale del impulso intervencionista. Normal, en Francia y en el caso de un tío con tal porción de ego.Pero salieron a la luz, insisto, posturas filosofico-valorativas que no me disgustaron.

El ver a Sarkozy diciendo que quiere mas participación de la obrerada en los beneficios; el verle diciendo que los de los bancos de ningún modo van a percibir bonus por resultados; el verle comentando que es imprescindible corregir las trayectorias de financiarizacion de la economía y el oirle decir que no esta dispuesto a ceder ni un pimiento frente a Londres o Washington en estos temas resulto, para mi, muy sorpresivo.

Habría que mirarlo con lupa, porque muchos de estos principios no tienen una traducción clara en medidas y acciones (si a alguien le interesa, las comentamos). Pero me pareció sorprendente oir a un presidente “liberal” hablar con tanto ahínco de las responsabilidades sociales del capital y de la necesidad de ponerse de acuerdo entre paises, aunque sea a base de disputas si es necesario, para ello.

Evidentemente, eso le importa mucho, puesto que no quiere que se le escape el sector productivo. Y ahí ha encontrado un enorme aliado en Alemania, de quien irá de la manita.

Pero lo que me ha gustado ha sido ver que de algún modo, eso no será obtenido a base de regalos a la empresa egoísta (también hablan, y en serio, de deducciones fiscales a empresas “limpias” y ecologicamente útiles; medidas positivas que seguro tendrán efecto). Aun así, lo más valorable es ver que en cualquier caso, la sociedad francesa no le permitiría tomar otro rumbo. Igual resulta que los gabachos se merecen más respeto del que nos merecemos muchos de nosotros.