6 feb
Una de las consecuencias de la crisis es la de la reducción de publicidad por parte de las empresas. Esta lógica es visible a la hora de hablar de grandes corporaciones publicitándose en medios masivos, pero lo realmente sintomático es que veintemil anunciantes españoles dejen de aparecer en las páginas amarillas.
La única publicidad que hace la pajarería de Eustaquio o el quiosco de pipas de la tía Lola suele aparecer reflejada en estos medios y entre ellos, las páginas amarillas siguen llevándose la palma. Aún considerando que entre este tipo de guias, la telefónica representa a la aristocracia en cuanto a difusión y sobre todo en cuanto a precio, empieza a ser evidente que los pequeños comercios ahorran hasta en el chocolate del Loro. Preocupante, muy preocupante; porque todo el mundo sabe y el comerciante tambien, que para salir de una crisis no es bueno empezar reduciendo la posibilidad de ingresos. La priorización del recorte de gastos sobre cualquier otra espectativa nos habla de dos cosas. El miedo de la pequeña empresa ante lo que nos rodea y la certeza del ciudadano de a pié de que esto va para largo.
A veces hay noticias que ponen los pelos de punta. Unas son periodísticas y aparecen en las portadas de todos los diarios y otras no. Esta es una “de esas otras”, porque la Pyme genera el 80% del trabajo en España y de estos miedos salen aquellos despidos . Así está el patio.
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