4 feb
No es tan interesante centrarse en la cifra mensual de paro como en las reacciones que provoca. 200.000 parados más en Enero es una salvajada, pero a estas alturas la sangría ya no sorprende. Lo que sigue sorprendiendo es la actitud de los sindicatos ante la escabechina. Ayer estuvo Cándido Méndez en TVE. Su discurso sigue en la línea del diálogo social y tanto UGT como CCOO parecen posicionarse de la misma manera. “No tendremos movilizaciones hasta que no se vean amenazados los derechos de los trabajadores”.
El señor Méndez sigue confundiendo a los trabajadores con SUS trabajadores. Si no recuerdo mal, el primer derecho de un trabajador es el derecho al trabajo y ese es justo el que más se está vulnerando. No voy a meterme con las estrategias sindicales de ambas organizaciones, porque ya hace casi un año que lo hemos hecho. Me parece genial que Méndez ponga su política de mínimos en que no se atente contra la normativa legal en materia laboral y en que no se repita el día de la marmota, pero esa tiene que ser la de mínimos, NO LA DE MÁXIMOS, ni la de ÚNICOS.
Está muy bien que las organizaciones sindicales apuesten por el diálogo social y que quieran implicar a todos los ministerios clave en una nueva forma de entender la economía. Ya vemos que leen mileurismo. El problema es que los sindicatos siguen necesitando fuerza en esa mesa y “sus supuestas bases” la capacidad de expresarse. ¿Huelga General?. No sé si la situación está madura o hay que prepararla con movilizaciones menores, pero en Moncloa tienen que ir asumiendo que ser el mal menor, no significa que la sociedad te ría las gracias.
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