Como ayer le dimos un pequeño disgusto a Don FHKU con el tema taurino, hoy hemos decidido compensarle terminando esta trilogía que empieza aquí, sigue con esto y ¿termina? con este post. Como recordará Don FH – posiblemente sea el único – , en la primera brasa de la serie planteamos los elementos que juegan un papel fundamental para entender todo Statu Quo a partir del SXIX, al menos en occidente, y en la segunda hicimos un ejercicio de simulación, dibujando los escenarios que salían de exagerar cada una de las patas del banco en detrimento de las otras dos. En este post, escribiremos un poco sobre como suelen comenzar los cambios y corrimientos de tierra.

Como esto de las macrotendencias forma parte de mis pajas mentales y no pretende ser científico, evidentemente deberíais estar en completo desacuerdo. Más os vale.

Todo conflicto con la suficiente entidad como para amenazar un statu quo, aparece cuando ese statu quo no puede satisfacer los intereses de sus actores clave. He dichoEsto es de perogrullo, pero a veces se olvida. Evidentemente la amenaza será mayor, en función de la importancia de las facciones insatisfechas. Esta es la causa de que los movimientos críticos suelan ganar fuerza en época de crisis. Sencillamente es en esas épocas cuando el Statu Quo no tiene recursos para garantizar su cacho de pastel a todo el mundo. Lo curioso es que las primeras chispas del conflicto suelen producirse desde las partes más privilegiadas del propio Statu Quo. Es decir, desde las elites.

Ya sé que soy pesado con el feudalismo, pero es un periodo histórico que refleja muy bien la evolución de tres conceptos de poder. Poder en época de crisis. Poder privado frente al público y poder fragmentado. Para este simil, nos centramos en el primero. ¿Recordais?. Señores feudales atacándose unos a otros ante la bajada de sus rentas. Esto no es mío, es historiografía marxista pura y dura. 

Nota: – aquí, toca fumar, tomar aire y el que pueda, seguir leyendo -.

Por acercar todo esto a nuestra realidad:

Ya dijimos en su día que los escándalos de corrupción se iban a multiplicar tras la bajada de ingresos que supone la crisis del ladrillo. Por decirlo de una manera simple, las mafias, familias y agrupaciones que antes estaban ocupadas haciendo caja, van a entretenerse porculizándose  interactuando entre ellas. Los clubs privados ( partidos políticos) que ejercen el poder público, comenzarán a atacarse unos a otros con mayor virulencia ante la amenaza de la crisis, bien para conseguir cacho, bien para conservarlo. Algunas empresas, bancos o entidades financieras empezarán a saltarse ciertas normas al amparo del poder ( ¿BSCH?) irritando al oponente (¿BBVA?). Digamos que esta primera etapa se caracteriza por atentar contra las normas del juego para garantizar cada interés propio y por ser muy divertida. Empieza a valer todo con tal de defender el terruño. El problema es que el juego sucio llama al juego sucio y la suma de esas reglas atacadas son las que confeccionan el propio statu quo al que pertenecen los atacantes….Un tripi.

Si el estadio evoluciona más, seguiremos con la misma lógica a mayor escala. ¿Europa frente a los intereses españoles? ¿Estado, fente a Comunidades, Ayuntamientos, Diputaciones etc..),  Betis contra Sevilla; Madrid, FC Barcelona…. ¿Quien sabe?. Lo que si sabemos es que será aún más divertido.

Obviamente cuando las elites tocan el cuerno, las bases se mueven. El problema es que la crispación puede irritar al populacho, que como recordais es de naturaleza vaga y se deja manipular a niveles bastante macizos,  pero que cuando se cabrea suele ser poco razonable. En resumen: Si la economía sigue mermando, los primero síntomas de agotamiento van a comenzar desde el interior del sistema y desde arriba, tanto en la vertiente estatalista como en la económica, como en las interrelaciones entre ambas entendidas en su sentido más amplio. La descomposición se airea y eleva más el climax de tensión, lo cual retroalimenta nuevas corruptelas. Venga, lo dejamos aquí, que ya empiezo a aburrirme de divertirme tanto.