26 Ene
Hay cosas que no consiguen superar el medio en el que se desenvuelven con naturalidad. Las historias de Mortadelo y Filemón son un buen ejemplo de como la agencia de información más famosa del mundo pierde encanto al abandonar el comic. El último intento de llevar a las pantallas las aventuras de los dos superagentes se ha producido en la comunidad de Madrid. En un Remake de la pantera rosa, las historias de robos, espías y Mata Haris se atropellan en los medios sin que a día de hoy tengamos claro el objetivo de tanto esfuerzo. ¿Que opinará el Superintendente de todo esto?
Puestos a espíar, uno se centra en resolver el asesinato de Kennedy o en dilucidar si es cierto que Zapatero recalca la curvatura de sus cejas a la hora de salir en la tele; lo que no parece muy inteligente es montar un chiringuito al uso para tirarle los trastos al de la mesa de al lado. En Fin. Es lo que hay. Tratar de que las películas de espías abandonen la chapuza nacional para instalarse en el mismo archivo que el informe pelícano es más complicado que vislumbrar un poco de inteligencia en nuestros políticos.
Algo así han debido pensar Ofelia y el profesor Bacterio al escenificar su abrazo de Bergara y juntar sus mejillas en público para esconder el sonrojo. Ya lo decía el ciego en una de sus clases magistrales a Lázaro de Tormes. ” Pequeño saltamontes, si al verme sonreir tras coger 3 uvas, tú te descojonas. Se va a creer que has perdido el jamón, la madre del topo”…..o algo así.




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