Sebastián pide que se consuman productos españoles para así evitar perder 120.000 empleos. Tras años de sesudos estudios, el ministro transversal ha descubierto en el Chauvinismo una de las pocas salidas de la economía española y en el consumo un arma a la hora de fomentar el trabajo.

En un mercado libre el consumidor tenderá a consumir aquellos productos que mejor reflejen la competitividad de la empresa que los genera. Lo que plantea el Sebastian es que seamos nosotros quienes protejamos nuestra industria, valorando el hecho de la nacionalidad por encima de otras consideraciones. No está mal. En Mileurismo siempre hemos sido partidarios de un consumo intencionado que premie o castigue las buenas y malas prácticas empresariales. A estas alturas vale todo lo que ayude a evitar la sangría que estamos sufriendo, y la implicación con el país de cada compañía es uno de esos puntos valorables. Aún así hay más. Buenas condiciones de trabajo, formación a empleados, desarrollo de I+D, implicación con el medioambiente o con la creación de empleo de calidad etc..  Todos esos y otros más, pueden ser factores perfectamente ponderables a la hora de recomendar opciones de compra; eso sí, al final precio y producto tienen que dar la talla.

En esta ocasión me gusta el camino iniciado por el ministro. La pregunta es ¿Por qué no lo hacemos en serio?. Puestos a apostar por estas cosas ¿Que tal un plan publicitario y de catalogación de empresas mejor preparado?. Está claro que esto no nos va a sacar de la crisis, pero puede empezar por poner algunas bases. Evidentemente es solo una idea.