Mientras que la crisis pasa de asomar el morro por la puerta a ir instalandose comodamente en nuestro sillón favorito,  algunos indicios de los tiempos corrientes nos hablan de que el agua pasada vuelve a mover molino. Así, los suicidios de aquellos ex-ricos yankis cuando lo del 29 se repiten en el momento actual y ya hay obituarios para el primero de los ex-ejemplares empresarios en Europa que, haciendo uso del derecho a decidir sobre su suerte ,se deciden a traspasar la estrecha puerta.

 

“El millonario alemán Adolf Merckle se suicida tras perder cientos de millones en Bolsa”. Este es uno de los titulares que pueden leerse hoy en los periodicos. Paso de incidir en cuales fueron las zancadillas que el mamoneo especulativo le puso a este hombre. Me da casi igual. Simplemente, el hecho de ver esta noticia cuando buscaba excusas para no tener que trabajar desde tan temprano, me ha hecho pensar en este post.

 

Me ha hecho pensar en que en su tierra y en otras tierras hoy muchos labios se abrirán para decir que este es un claro exponente de la crisis, un elemento que le da cierta épica y lamentaran terriblemente la pérdida de este señor. Me gustaria darle la vuelta a la tortilla y enfocar la cosa de otra manera, aun siendo conscientemente injusto, puesto que no he conocido a este tipo y tal vez haya sido alguien que se haya ganado a pulso el derecho a acumular un patrimonio de entre 7 y 9.000 millones de euros. Sin embargo, decido fiarme una vez mas de este instinto mío que tantas veces me ha llevado a darme un galletón y pienso, como antaño, que lo mas seguro es que haya una relacion inversamente proporcional entre cierta capacidad de acumular euros y los muy honorables escrupulos que todos deberiamos tener para poder convivir.

 

Así, mucha gente dirá que la tragedia de la crisis queda ejemplificada en esta decisión. Mentira. Bobadas. La tragedia de la crisis la han ejemplificado mucho antes cientos de millones de anónimos   que no morián por decisión propia. A estos les morian las decisiones que diferentes popes y señores más y menos principales tomaban, desde su elevadisimo perfil técnico, en aras de la consolidación y el florecimiento de mercados que solo han sido pedos. También los morian las decisiones politicas que basándose en esta estupida teoria del desborde consideraban que habia que dejar hacer a quienes sabian. La tragedia de la crisis es también la de ver el bofetón incontestable que se han llevado millones de Marianos y Conchas que por estas cosas del mercado se ven ahora sumidos en incertidumbres acerca de como componérselas para poder pagar lo adquirido, a menudo en “bienes” que no son sino la crisitalización de “derechos” (verbi gratia, los techos que los acogen).

Estas solo son algunas de las versiones de la tragedia. pero también hay versiones de la ironia que supone que todo esto no va a cambiar nada, porque, pese a las bravuconadas varias de algunos Popes, este no es sino el primer amago de la gran hostia que se llevarán en las décadas a venir los derechos de los ciudadanos, su confort y su seguridad .

 

Mientras no se imponga el criterio de que la unica economía válida es aquella que tenga una vocación socialmente útil (buscada o impuesta), otros Merckles seguirán arrastrando a Marianos, Conchas, Gunters, Eladios, Francoises y demás gente en su caída. Eso si, los ecos de estos nombres no se oirán mucho mas alla del ámbito familiar. Como siempre.