No suelo escuchar a analistas políticos antes de escribir un post en esta sección, pero a veces lo hago después, porque siempre se te escapa algo. Carlos Carnicero es un tío interesante, hay cosas con las que no estoy de acuerdo, pero suele analizar de espaldas a los tópicos y eso siempre es un valor añadido. El otro día le escuché en la SER y tuvo una intervención final muy buena. Carnicero apostaba por la victoria del PSOE en las elecciones vascas  y  proponía como solución a la posible ecuación resultante, el siguiente planteamiento.

 

PSOE en Lehendakaritza con el apoyo del PP ( fuera del gobierno) y algunos elementos independientes nacionalistas dentro de él.

 

Su tesis viene a dar respuesta a una de las incógnitas que reflejábamos en la “trilogía” sobre las elecciones vascas, publicada tras el asesinato de Uría. En ella; de corresponderle tal tarea tras los comicios, el PSOE se encontraría con un panorama bastante sutil a la hora de formar gobierno. Si lo hace con el PNV, además de ser complicado que López  fuese lehendakari, le estaría dando argumentos a Rajoy en el resto de España. De hacerlo con los populares, se arriesgaría a resultar demasiado agresivo de cara a un futuro en el País Vasco.

 

El planteamiento de Carnicero parte de esta premisa y recoge una doble realidad. Por una parte y durante los últimos años, el PSOE es proclive a gobernar en minoría buscando los acuerdos oportunos en cada momento. Por otra, este esquema jugaría adecuadamente con los tabúes populares. El PP sabe que el objetivo de su electorado es sacar al PNV de lehendakaritza a cualquier precio. Da igual que el beneficiado sea el PSOE, el País Vasco es un escenario político con peculiaridades propias y el electorado popular no entendería que sus representantes no apoyaran un gobierno no nacionalista.

 

El segundo elemento de esta ecuación iría encaminado a no escaldar a los nacionalistas. Al PSOE no le interesa una oposición de bloque en su contra, ni antes, ni después de las elecciones. La no entrada del PP en el gobierno y la presencia de esos independientes formaría parte de esa táctica de búsqueda de ” aliados” que los socialistas necesitan para contentar a unos y otros.

 

La solución es buena – Desde el punto de vista del PSOE, claro. Posiblemente al PNV le haga menos gracia -. El apoyo popular es una posibilidad real y en primavera, siempre se pueden encontrar independientes en el mercado a precios adecuados. Solo existe un problema. La estabilidad.

 

Es más que probable que, por necesidades del guión el PP no fuese un aliado cómodo y es más que probable que por necesidades nacionalistas, los independientes se quemaran pronto. Aún así, la lógica respondería al posicionamiento que el PSOE ocupa de forma natural en la sociedad vasca, como un puente de enlace entre los nacionalistas y los centralistas más radicales. De acceder a una fórmula como esta, el PSOE va a necesitar mucha cintura política en el día a día, porque la dificultad de unir  dos mundos que sus propios representantes se van a empeñar en separar, va a ser mayúscula. Complicado, pero interesante.