No, esto no va de literatura aunque la coyuntura pueda echarle un Capote al gobierno, al menos a corto plazo. Las nuevas estadísticas electorales nos hablan de algunos cambios interesantes en el panorama nacional. Los aciertos del gobierno en clave política han erosionado la credibilidad de Rajoy y consiguen ganar un tiempo precioso para Zapatero de cara a una europeas que van a tener bastante más trascendencia de la habitual.

 

Hace unos meses y en este mismo blog dimos por enterrada a Esperanza Aguirre. Con una coyuntura favorable y amparado en la crisis y en la buena labor del gallego en el último congreso de su partido había que ser muy torpe para perder la iniciativa política. El siguiente punto era lógico, buenos resultados en las europeas, reforzamiento interno y progresivo aislamiento de la Condesa de Murillo. Siguiendo el hilo argumental, Mariano Rajoy ha vuelto a demostrar que quizá sea un buen hombre de partido, pero es un pésimo actor político. El inmovilismo del gallego ante los goles navarros y en materia de financiación autonómica que el ejecutivo le ha endosado en los dos últimos meses; y la habilidad de Zapatero para mantener la crisis en el plano internacional hasta hace poco, le empiezan a pasar factura. De tener todos los ases en la manga, el señor de los hilillos ha pasado a jugar a la defensiva ante un ambiente hostil en el interior de su propio partido.

 

Vamos por partes:

 

1)     Tras un inicio nefasto, ya hemos comentado que el ejecutivo está haciendo una buena gestión política de la crisis. El eje central de la misma va en dos direcciones: La internacionalización  es el más evidente, pero hace algunos meses que indicamos que no era suficiente. La respuesta del ejecutivo ha sido la de una correcta estrategia de cara a las próximas elecciones vascas y  la de ingerir en todo tipo de asuntos internos que puedan desgastar al PP. El resultado está siendo el cese momentáneo de la sangría y esta vez es tanto por demérito popular, como por acierto socialista. Personalmente sigo sin creerme que el PSOE logre conservar la Moncloa en su particular carrera contra-reloj, pero desde luego va por buen camino. De momento está parando la amenaza por su derecha y aun no se le ha materializado ninguna preocupante por su izquierda.

 

2)     Los máximos beneficiados por todo esto son, por este orden:  El gobierno, Rosa Díez; y Esperanza Aguirre. Es curioso ver como la política hace extraños compañeros de cama y más aún cuando se trata de este tipo de “menage a trois” .

 

3)     Después de sobrestimar a Rajoy no considerándole un lelo, el ascenso de la vasca nos recuerda nuestro segundo error de análisis. Siempre he subestimado sus posibilidades, quizá porque no termino de entender que fuera de Euskadi  aún no se la conoce y su imagen ha estado muy idealizada. No creo que Díez pase de ser algo más que un recogedor de determinado voto de castigo procedente el PSOE y sobre todo del PP, pero lo que queda claro es que la estrategia de los populares de ensalzarla, no ha dado resultado y no lo ha dado, porque siempre que el sector más centralista del PP no controle el partido, UPyD se convierte en competidor en lugar de ser aliado. No es Rosa la que ha cambiado, es su “ inventor político” el que se ha movido con respecto a su espacio original.

 

 

4)     Evidentemente el máximo perjudicado es el PP, pero particularmente Mariano Rajoy. Las maniobras del gobierno han puesto en entredicho al líder popular y las encuestas de intención de voto, aún más. O Rajoy consigue recuperar la iniciativa o puede abrirse una nueva crisis en su partido tras la europeas. 

Las conclusiones de este sondeo no son determinantes, pero marcan una posible tendencia que puede llegar a serlo. El gobierno no se ha hecho con el control económico de la crisis, pero durante estos últimos dos meses ha conseguido moderar sus repercusiones políticas. Rajoy se desinfla y el dúo Aguirre/Díez sale beneficiado. Por su parte IU, no consigue cuajar un proyecto con posibilidades. Falta por ver si la llegada de Cayo Lara variará o no el panorama. 

 

 

Pues eso, que otro día más.