Meteora ( Grecia)

Meteora sale de pronto como un canto al cielo inapropiado en la cuna de Occidente. Como si los siglos se mezclaran, aparecen en la misma película cíclopes y monjes, y la identidad del conjunto termina por imponerse a la idea original. No hay ambiente ermitaño. Por mucho que lo intente el elemento cristiano, no lograra evadirse de la mítica de un paisaje creado por los antiguos Titanes.

 

El tiempo nos da la siguiente sensación. Roca e iglesias adquieren el tono de lo añejo y atemporal porque ambas forman parte de lo eterno. La edad de los monasterios se confunde con los años propios de la formación de la tierra. La única forma de estropear Meteora es explicarla y aún así, siempre hay alguien que molesta intentándolo. En eso me recuerda a Teotihuacan.