Una de las bazas que tiene todo gobierno es la de poner fecha a unas elecciones. Durante los 80 y 90s el gobierno de González adelantó varios comicios para aprovechar coyunturas favorables. Posteriormente Aznar hizo de la publicidad de no usar dicha arma, uno de sus mejores argumentos. El anuncio del lehendakari de hacer coincidir las elecciones vascas con las gallegas, nos habla de la incertidumbre que estos comicios  van a tener por primera vez en décadas. El lehendakari trata con ello de dividir atenciones y maximizar posibles contradicciones o forzar la homogeneidad en el discurso de su máximo oponente, el PSOE.

 

Poco a poco las estrategias se perfilan y nos arrojan elementos nuevos en el escenario político vasco. En estas elecciones los discursos de libro y los gestos tradicionales que han dominado el panorama tradicional de las autonómicas más aburridas de España, van a dar paso  a un escenario de primer orden. Hace algunos días dijimos que el PNV iba a tener que hacer cosas diferentes para llevarse el gato al agua, además de las que todos sabemos que hará; hoy ha empezado y dudo que sea la última vez. La jugada del lehendakari ha sido un acierto y va a darles algunos quebraderos de cabeza a los chicos de Ferraz.

 

Aún quedan por definirse varios puntos y hasta Basagoiti se ha apuntado a la fiesta en una línea populista completamente nueva para la derecha en Euskadi. Se abren algunos interrogantes menores, pero interrogantes al fin y al cabo que vienen a interrumpir el inmovilismo en tácticas y argumentos que ahora mismo le interesa al PSOE.

 

Queda pendiente la incógnita de Batasuna. Desconozco si el gobierno ha tenido contactos con ETA, pero desde un punto de vista estratégico y siempre que no te pillen, tiene sentido. A los socialistas no les interesa llegar a acuerdos inmediatos que puedan amargarle el resto de la legislatura en Madrid, pero sí marear la perdiz en silencio hasta que pasen las elecciones vascas; porque al final, de la actitud de Batasuna va a depender en gran parte la futura correlación de fuerzas en la CAV. Lo dicho, esta mano electoral va a ser cachonda; como siempre que andan por medio pitos y reyes.