27 Dic
Parece ser que algún político empieza a asumir que somos 11 millones de mileuristas en este país y que puede que en esta crisis seamos los peor parados. No está mal que Cayo Lara nos recuerde que los auténticos parias nacionales ya no trabajan en las grandes fábricas, ni son mineros; lo hacen en oficinas como teleoperadores, en telepizza como moteros, o donde pueden como chicos para todo. Es bueno eso de romper tópicos.
Lo que no es un tópico es la inactividad natural del mileurista. Cuando una generación está como está, tras un periodo de fuerte crecimiento económico, no es solo por la indefensión que han sufrido por parte de partidos y sindicatos, también hay una responsabilidad propia. Si IU quiere recuperar la iniciativa dentro de este segmento social va a tener que plantearse que el mileurista es bastante individualista, muy miedoso y poco dado a movilizaciones, aunque siempre esté despotricando. Puede que las cosas cambien cuando se derrumbe al fin el milagro español, pero lo cierto es que hasta hoy el cabreo no ha tenido forma de expresión social. Cayo Lara ha decidido ser el primer vehículo del mileurista. Ahora solo queda ver si lo que nos plantea y sobre todo lo que hace, convence.




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