El atentado de ayer de ETA me ha traído recuerdos. Estuve 4 años ligado a una empresa de Azpeitia y el último de ellos comía casi a diario en el Kiruri.

 

Desde luego lo brutal del acto contrasta con el entorno. El restaurante está frente a la basílica de Loyola, a unos 50 metros de un río. No conocía a Uría, pero da igual. Hace años que va siendo hora de que la hora llegue.

 

 

Ya vale.