2 dic
Como ya habíamos adelantado la reunión de Washington no pasará a la historia por revolucionaria. Lo que realmente se debatía en USA no era un refundación del sistema, sino un paripé internacional para lavar imágenes y limitar responsabilidades. En lo económico las novedades son pocas. La interesante propuesta francesa de una agencia internacional para controlar las calificaciones de riesgo se ha quedado en una difusa red que a efectos prácticos no será funcional. Lo ofertado ha sido vago y las intenciones de reforzar el FMI o controlar mejor los capitales financieros van a tener dificultades para salir del mundo de lo literario.
Sin embargo el mensaje de la cumbre ha sido explícito y poco analizado en su auténtico significado. La cumbre del G20 supone el reconocimiento de tres pautas claves en futuro desarrollo económico y social de los próximos años a nivel mundial.
1) A partir de noviembre se reconoce que la acción conjunta de los diferentes países afectados es positiva, pero se ponen de manifiesto sus limitaciones. A la hora de tomar medidas estructurales , los acuerdos se complican y se convierten en divagaciones y brindis al sol. Como venimos diciendo desde hace tiempo, cada país terminará aguantando su vela.
2) Se dan por buenas las políticas de rescate estatales y el endeudamiento y sus futuras consecuencias van a ser una realidad en todo el mundo emergente y desarrollado. USA ya ha empezado a darle a la máquina para evitar la deflación y seguir inyectando dinero en su maltrecha economía. Lo de Europa es cuestión de tiempo. De momento hay margen para seguir bajando tipos, pero tarde o temprano aparecerán los pitufos maquineros. Tampoco hay muchas más opciones. Dos o tres añitos de deflación y después hacia inflaciones elevadas; todo ello con deficits públicos altos. Hay que verlo por el lado bueno. No va a ser aburrido.
3) A partir de noviembre el panorama internacional pierde fuerza. Para desgracia del PSOE, se acaba el ruido y se apagan los focos; lo de Washington certifica que no hay varitas mágicas ni pases de prestidigitador con el que los macro líderes mundiales nos saquen de esta. La trinchera de verdad va a estar a nivel nacional, regional, local y de barrio; y como todas las guerras de desgaste será sucia y sin glamour. Seguiremos viendo movimientos de compra-venta entre las grandes corporaciones y puede que se eviten escándalos y grandes quiebras, pero lo cierto es que la sociedad va a pagar las consecuencias y en este país pagaremos extra.
Así anda más o menos la realidad de la crisis. Se acabaron las luces de neón, en parte porque nuestra capacidad de sorpresa cada vez es menor y en parte porque es difícil mantener la expectativa cuando reunión tras reunión queda claro que nadie sabe salir de esta. Después de que nos hayan tomado el pelo políticos, bancos, constructores y demás prole, nos toca a nosotros gestionar el día a día gris, pesado y sin brillo. Oscuro como metrovacesa, como Hábitat, como Sacyr. Brumoso y sin sentido, como el paro y el frío de noviembre.
One Response for "Noviembre"
Vamos, que de la cumbre del G20 (o g20+invitados) se deduce que no hay ningun culpable conocido, que las cosas se han hecho bien, pero nadie sabe como, algo salió mal, y que vamos a pagar los de siempre, pero esta vez muy caro.
Vamos, lo de siempre.
Y de mientras montando ferias para supermillonarios, que de esos, por alguna extraña razón, cada vez hay mas.
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