Hoy me han despedido, así que para celebrarlo he abierto una botella de espumoso y me he fumado un par de puritos – pequeños, nunca he podido con los grandes -. La idea era quedarme a solas conmigo mismo, pero llegado el momento he descubierto que no tenía nada nuevo que contarme sobre el tema.

La verdad es que no tengo argumentos que objetar, salvo que el mercado laboral está particularmente jodido y eso es un problema para encontrar curro. Desde Enero he ido viendo como mi trabajo se quedaba vacío de contenido hasta terminar por desintegrarse a medida que avanzaba la crisis; así que “ a tomar por cleta la biciculo, que diría un colega. En mi caso – al contrario que en el de muchos otros -, ni son unos cabrones, ni la culpa tiene nombre y apellidos; Es lo que hay. Lo malo de los puestos netamente expansivos es que no llevan bien la parte cutre de las recesiones.

Hace tiempo que sabía que esto iba a llegar, solo me quedaba por responder a dos preguntas. ¿Cómo iba a tomarme esta nueva “experiencia laboral”? y Quién iba a pagarme la porra por haber acertado en Febrero que no terminaría el año, tras cerrar un 2007 muy bueno. La segunda es fácil de contestar, la porra me la va a pagar la madre de Tarzán y además me está bien, por listillo y pitoniso de los cojones. Lo gracioso ha sido la respuesta a la primera, porque terminar consolando al tío que te despide no suele ser normal. En fín, así está el patio en esto de la industria española.

Otra cosa. Como a partir de mañana me volará Internet, no se si voy a poder actualizar lo debido en unos días. De todas formas os dejo con el resto de colaboradores.

Saludos, ahora sí, mileuristas y a la vez parados.