Da igual lo que diga el gobierno, incluso da igual que sea verdad. En el imaginario colectivo la muerte de Mouriño y de otros 3 miembros del Pan relacionados con la lucha anti-droga nunca va a ser un accidente. En un país donde los percances siempre suceden con extraordinaria puntería, la mano negra está presente en todas las casualidades. Pero no se oirán conversaciones alteradas, ni grandes disquisiciones argumentarles en la calle, porque en México la calle es así, tan ruidosa entre el tráfico del DF, como silenciosa al opinar de ciertos temas. Si el gobierno dice accidente, con sonrisa burlona, pero para la población será accidente….por la Virgen de Guadalupe, que será accidente.

Parece que el presidente se echó las manos a la cara cuando se enteró de que los restos de la avioneta donde iba su segundo estaban esparcidos entre Reforma y Periférico, cerca del centro económico y residencial de Ciudad de México. No es para menos. Si ha sido un atentado, Calderón empieza a enterarse de a qué se está enfrentando oponiéndose a una de las numerosas mafias que controla el país, y sintiendo por primera vez que no es invulnerable; Porque cuando se abre la caja de los truenos, ni El, ni los 4300 muertos que llevan este año en la lucha contra el narcotráfico aseguran la victoria. No debemos olvidar que aunque presidencia someta a los Arellano& CIA, deberá seguir con todos los trabajos de Hércules: limpìando la policía, la justicia, el ejército, la administración y la propia clase política.

El presidente está en un momento clave; con el cadáver de su principal colaborador aún caliente, Calderón debe decidir si se raja y los narcos ganan, o actúa como los toros bravos al sentir el hierro, porque en México no hay medias tintas. La pregunta es tan simple como cruel ¿Esta dispuesto el presidente a jugarse la vida y posiblemente a perderla?. Eso, o ha sido un accidente y yo en su día me hice demasiado Chilango como para creérmelo. Lo dicho, Ha llegado la hora del presidente y esto no es como en las películas, ni siquiera como en las de gangsters. En este narco-corrido el bueno no gana al final y generalmente termina muerto. A estas alturas Calderón sabe que no puede ser bueno si quiere seguir adelante. Por el bien de México, no te rajes wuey.

Nota: Un día de estos hablaremos de Obama y de su nueva casa. De todas formas tenemos ya 2 artículos sobre este tema, uno mío, y otro más reciente de Bruno en direcciones similares.