En el último post veíamos como los líderes mundiales van a reunirse el 15 para arreglar el mundo. Valoramos también la posibilidad de que saliesen convertidos de esa reunión en pitufos maquineros, con todo lo que ello conlleva. ¿Qué se puede hacer ante tamaña afrenta?. Nada.
La economía mundial se encuentra en un escenario donde se tome la decisión que se tome, dentro de los parámetros clásicos, será mala. Manita de puerco. ¿Significa eso que hay que quedarse de brazos cruzados?. No, significa que de entrada, es una magnífica oportunidad para hacer reformas en el sistema.

El problema de plantear un sistema alternativo es que no existe el sistema perfecto. Como hemos visto, los sistemas que ponen el énfasis en el capital traen consigo una dependencia del ser humano hacia las reglas del capital, por otro lado, siempre que hablamos de sistemas estatalistas, es el Estado quien termina gobernando en función a sus propias reglas y no en beneficio de la sociedad. Por su parte, los sistemas de participación directa son por definición pequeños y al final, fácilmente manipulables, sencillamente porque el hombre aún no está preparado para ellos.
¿Qué proponemos?.Os acordáis de la parida aquella del Econodesarrollo recíproco que sacamos parodiando la otra parida de la flexiseguridad que quería poner en práctica el gobierno?.Bueno. Vamos a recordar todo esto.

Es evidente que el Estado debe tener el control sobre la economía, pero también se ha demostrado que el Estado no sabe hacer economía y no sabe hacerla porque su naturaleza no es económica, es política, con lo cual tenderá al enchufismo y al control de los medios desde el punto de vista político. Pero ¿Es necesario que el Estado tenga la propiedad de los medios?. La realidad nos dice que no sabe explotarlos convenientemente y al primero que me jode reconocerlo es a mí. Lo inteligente sigue siendo dejar el capital en manos privadas ( salvo en temas como sanidad, educación o vivienda…) y marcar las pautas para que la dirección a seguir sea la que le interese a la sociedad. Sin imposiciones – salvo en salarios y condiciones laborales- sencillamente hablamos de discriminar unos tipos de empresa sobre otros y ayudar a los sectores interesantes, frente a otros que no lo son y que por lo tanto quedarán penalizados fiscalmente; pero de verdad. Tanto desde la inversión, como desde las ayudas a la exportación e I+D.

¿Que sectores interesan? . Los que nos proporcionen ventajas competitivas, nos permitan exportar y requieran mano de obra cualificada. Evidentemente a cambio de esta ayuda, las empresas se comprometen a crear empleo de calidad y a mejorar condiciones laborales.

Algo tan simple como esto es posible que se enfrentara con casi todas las reglas de la libre competencia. Incluso es posible que creara problemas con FMI, UE y todos los coros celestiales. Vale, pero es que es probable que todos esos organismos empiecen a cambiar en poco tiempo. Esta propuesta que parece una chorrada, creedme,. No lo es. Estaríamos hablando de un socialismo bastante real, donde tanto beneficios empresariales, distribución de la riqueza y liderazgo económico quedaran en manos del Estado, o matizados por este, sin joder demasiado la inversión privada; de hecho, fomentando la productiva. A día de hoy y por presiones internacionales, el escenario me sale un tanto autárquiico; pero sencillamente no todos los días son hoy.

Queda en el tintero Quien sería el responsable de controlar al Estado. Evidentemente nosotros; pero desde luego de una forma mucho más dinámica que la actual, porque la única forma de control es hacerlo activamente. A día de hoy no me atrevo a romper la lógica del poder delegado hacia otro sistema en el que se ejerza más directamente. Tal vez mañana, ¿Quién sabe?