28 Oct
Nota: Post de chipirón. Nuevo colaborador.
Hace poco hablando con mi cuñado sobre una factura de teléfono de Euskaltel, operador que los dos teníamos, me comentó sin darle más importancia que era la compañía de Ardanza, el que había sido Lehedakari del País Vasco. Yo pensaba de este señor “pues estará jubilado, con eso de que los políticos se jubilan con un buen sueldo muy pronto…”.
Sin más, no le di más vueltas. Tenía que marcharme a trabajar y más vale no llegar tarde..
La semana pasada estaba viendo el telediario y hablaban de la Bolsa, y de lo que estaba bajando. Comentaban también que las acciones de una empresa de éstas que cobran poco por volar, ésas que dicen que no te dan cacahuetes en el vuelo y por eso son baratas, habían subido una barbaridad. Y aparecía un señor que me sonaba muchísimo. “¡Leches! Es el Piqué ese, el que estaba en el PP y que luego lo dejó …”
Me asombré un poco. Media hora más tarde me quedé en el sofá dormido, ya que como había tenido turno de mañana estaba bastante cansado.Pero vaya coincidencia.
Hasta ayer por la noche. Había llegado tarde de trabajar y ni mi mujer ni yo teníamos ganas de hacer la cena. Así que cogí un poco de embutido con algo de pan que descongelé y puse la tele. No había mucho que ver y puse un programa de futbol donde discutían sobre la publicidad en las camisetas del Athletic de Bilbao, que acaba de patrocinar Petronor, una de estas petroleras “pequeñas”. Y entonces uno de los señores que hablaban dice algo de que Josu Jon Imaz, el que había sido hace poco presidente del PNV y lo había dejado, ahora era el máximo responsable de esta compañía.
Hoy es domingo, y no trabajo, que es una suerte ya que como está la cosa, hay mucha gente pluriempleada. Así que me digo, voy a buscar en internet cuánta gente de esta que han sido políticos trabajan ahora en empresas. Lo pongo en el “Google ése”… y ¡tate! Abro el primero de una página llamada “Cotizalia” y lo leo: “¡La leche! Taguas trabajando para una tal Seopan, patronal de las constructoras, Zaplana para telefónica, Rodrigo Rato en el Banco Santander, y Narcís Serra, el señor que tenía los ojos pequeños tras unas gafas muy antiguas, era el presidente de Caixa Cataluña”.
Esto ya no es casualidad. Estos tíos están de suerte. Primero, tienen un supersueldo en sus cargos y luego como gente importante en empresas.
Entonces yo me pregunto: “¿Cómo han tenido tanta suerte? ¿Será que tienen títulos universitarios? Si yo tengo amigos que también los tienen y trabajan en cualquier cosa, vamos como comerciales, mileuristas o a lo sumo haciendo labores de mayor responsabilidad y muy mal pagadas. Les harían falta tres vidas para conseguir un puesto muy por debajo de estos…”
Y sólo se me ocurre una respuesta: tengo que ir a comer donde mis suegros.
Así es. La vida a la que sólo le pido salud y trabajo, tener tiempo libre, y que la mujer tenga más días buenos que malos, como imagino ella pedirá de mí, que de vez en cuando pueda quedar con mis amigos para tomarme unos cervezas con unas risas, esa vida a la que le pido cosas normales por intentar no ser egoísta, esa vida tiene cosas que no encajan. Porque no me encaja que a los políticos a los que votamos y tanto dicen que van a hacer, las empresas privadas les den puestos tan importantes.
Cuando la vida se complica, las preguntas hay que reducirlas al absurdo, a la reducción más simple. Y a mí sólo se me ocurre una: ¿Están relacionados los partidos políticos con las empresas privadas? La respuesta a ésta cuestión me da ciertamente igual. Lo que ello implica, no. Porque si así fuera, es muy fácil pensar que las decisiones de los que mandan tienen muy en cuenta lo que es importante para las empresas privadas, aun a riesgo de que a veces, o muchas veces, lo importante para estas empresas no coincida con los intereses de la población o los de la gente que trabaja en ellas.
De momento yo decido en mi vida, con permiso de la salud, y hoy decido que, aunque dentro de nada haya motos en la tele, y vuelva a mi vida de trabajo e hipoteca, mujer y amigos, familia y suegros, por favor, no crean que somos tontos y aquello que tengan que hacer, lo hagan un poco más a escondidas, porque pedir que no lo hagan es imposible, ¿no?




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One Response for "Algo no coincide"
Que no te das cuenta hombre, que todos esos son supercerebritos que se malgastaban en la politica y han llegado a las empresas privadas para iluminarlas con su saber.
De estos, los que tienen sueldo vitalicio, ¿lo pierden cuando se ponen a cobrar millonadas por no hacer mas que trafico de influencias y enchufismo y movimiento de carteras? porque digo yo que deberia ser incompatible …
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