El tío se llamaba Ñangerg o puede que de otra manera, pero su nombre recordaba siempre a un sonido gutural. Eso, o tenía un sustantivo sonoro y rimbombante con el que maravillaba a las jóvenes de la época paseándose chistera en mano y cascando 5 idiomas, vaya usted a saber, que los cromagnones eran muy mentirosos. El caso es que Ñangerg, curraba 3 horas y media diarias y con ellas tenía asegurado papeo, lanza último modelo, ropa y cueva de veraneo, generalmente junto a la playa . La paridad por la época no andaba mal del todo y el ecologismo no estaba de moda, porque casi todo era campo. A la señora de Ñangerg le tocaba pillar algo más y entre cuidar churumbeles y recolectar frutas del bosque – de esas con las que luego se hacen los yogures – , la jodienda del trabajo le llevaba casi cuatro horas. Todo esto pasaba antes de que los Cromagnones fuesen gabachos y por tanto mucho antes de que nos quemaran los camiones.

A día de hoy el tío se llama Surco o puede que de otra manera, pero estoy seguro de que no va a comentarlo. Hace años correteaba tras las jóvenes sin llegar a maravillarlas, pero era relativamente efectivo a fuerza de contar chistes y ser muy mentiroso; al menos en ese campo. Surco tiene claro que no tendrá churumbeles, ni cueva de verano y sabe que el modo de vida de Ñamgerg es inviable porque no mantendría a toda la población del planeta. Curra al menos 8 horas diarias y aunque se escaquea lo que puede y consigue tiempo para pensar, no entiende como una sociedad productora de frutas del bosque en polvo, no es capaz de hacer feliz a nuestros cuerpos Danone.

Surco y Ñamgerg no tienen nada en común, salvo que ambos son un poco cromagnones. Mientras el segundo decoraba interiores con ocres de colores, el primero es una rata urbana que solo decora blogs con sus graffitis mentales. En sus ratos libres escribe este tipo de posts sin demasiado sentido y los acaba justo antes de que llegue un gabacho a su casa a prenderle fuego a la nevera – ten amigos para esto-.

No pretendo demostrar nada, ni certificar que todos deberíamos volver al taparrabos y la lanza. No pretendo insinuar que no se ha avanzado, pero todas las acciones de Ñamgerg iban dirigidas a mejorar su calidad de vida;.¿Y las de Surco?. Vaya usted a saber, en este mundo tan extraño donde la recta nunca es la distancia más corta entre dos puntos, el nuevo cromagnon no termina de pintar bien sus graffitis.