Hace 4 añitos me fui a preguntar por el programa Bizigune. Resulta que soy propietario de una vivienda y me hallaba trabajando fuera, con lo cual necesitaba el dinero para pagar el alquiler de mi otra vivienda. Con éstas, había oído hablar de un programa según el cual el gobierno vasco se encargaba de poner en contacto a ambas partes y de que todo se hiciera de una manera decente (incluído el precio del alquiler). Todo parecían ventajas: hacer todo según la ley, recibir el pago y que alguien que realmente necesitara un alquiler más barato lo tuviera. Lo curioso del caso es que en la página de Bizigune pone que estas condiciones sólo son aplicables a una “vivienda vacía”. Por aquel entonces, la vivienda tenía que llevar más de 2 años sin habitar, hoy han cambiado a un año. Esto, señores, es una aberración. Es promover la especulación más dura sin ambajes. Es ser un jeta (porque este tipo de gente suelen tener 4 pisos distintos). Es, a fin de cuentas, un claro ejemplo de a quién rinde pleitesía el PNV, que es alguien muy parecido al que rinden pleitesía todos los grandes partidos.

 El PNV se ríe de nosotros cada vez que dice que trabaja por los Vascos, a no ser que que sólo incluyan dentro de ese colectivo a personas como Ardanza (sueldo de más de medio millón de Euros en Euskaltel, sin NPI de telecomunicaciones), Imaz (lo mismo en Petronor, pero este de lo que no tiene ni idea es de energia. Huy! perdón, que es licenciado en química!), y demás jetas que se pasan por el partido para dejar de trabajar por siempre jamás. Vamos que es como todos los demás partidos en el poder, sólo que éstos llevan una Ikurriña tatuada (con tinta de pega por si hay que quitársela otro día) y una boina para que se vea que son más catetos. Pero de amar al pueblo y trabajar por él… Que le pregunten a los vasquitos alquilados que pagan un dineral.

 Lo peor es que me temo que en el resto del país las condiciones son muy similares. Aún no hay linchamientos ni en el congreso de los diputados, ni en los diferentes parlamentos autónomos ni el ministerio de vivienda. Pero si seguimos así, tarde o temprano quizá llegué una nueva revolución de esas en las que la gente pierde la compasión, la humanidad y todo. Y, normalmente, esas cosas las promueven con su corrupción, precisamente, los que luego pierden la cabeza.