Como comentamos el otro día, toca analizar los acuerdos que  Zapatero y Rajoy esbozaron el otro día, así que intentaremos explicar el porqué político de los mismos.

 

Lo mejor que puedes hacer en política es tener cerca a tus amigos, pero mucho más a tus enemigos. Todo torero sabe que las cogidas duelen menos cuando el toro no tiene recorrido y son más graves si viene de lejos, en carrera y con el animal descontrolado. El presidente del gobierno está optando por una acción abierta de aglutinación; tanto social, como política. Este tipo de pactos solo son posibles en dos escenarios y favorecen siempre al ejecutivo.

 

1)     Un climax de crisis que amenaza el Statu Quo. En este escenario la prioridad de los partidos de poder es defender dicho statu quo, ya que si este se ve amenazado, su propia existencia como partidos de poder se pone en entredicho.

2)     Cuando el partido de poder en el gobierno se lleva al huerto a sus homólogos en la oposición; generalmente exagerando la amenaza para el Statu Quo.

 

¿En cual de los escenarios estamos?. Aunque no soy optimista, ¿Quien sabe?, pero sea como fuere las pretensiones del presidente serían acertadas en ambos y por eso mismo, tarde o temprano la oposición tendrá que objetar. El resumen sería que el ejecutivo está politizando la crisis para su mejor manejo electoral. Da igual el precio, da igual lo que se prometa. El objetivo es cerrar frentes.

 

Sin embargo la propia realidad del voto en España le impide cantar victoria y le da un arma muy potente al PP. Hay dos características fundamentales en el electorado de los dos grandes partidos que son básicas para entender la evolución del voto y por tanto para marcar estrategias.

 

1)     El electorado de Derechas es más fiel y menos crítico que el de izquierdas.

2)     Como consecuencia de esto; el PP no necesita ganar votos, necesita que el PSOE los pierda.

 

¿Qué precio tendrá que pagar Zapatero para conseguir esa Pax Política que pretende?. Evidentemente derechizar el ejecutivo, pero a medida que lo haga irá favoreciendo al PP y perdiendo votos por su izquierda, y si no lo hace, tarde o temprano los populares tendrán la disculpa para romper la entente. Por eso comentábamos que lo más inteligente que podía hacer Zapatero era marear la perdiz y hacerle creer al PP que habrá acuerdos de más alcance de los que realmente ejecutarán. Con este panorama el asunto sigue complicado. Solo la falta de opción a su izquierda y la descomposición de IU, pueden ayudar al ejecutivo. Si la coalición desaparece, se producirá una paradoja política sin precedentes en la historia de la democracia española. Un segmento de intención de voto en crecimiento, se quedará sin opción política. ¿Es esta la apuesta del presidente?. Si esto pasara, en unas hipotéticas elecciones a futuro, la labor de Zapatero “solo” debería ser la de movilizar a un electorado muy descontento, pero sin opción de voto de castigo. Es una posibilidad muy complicada, pero es una posibilidad y a estas alturas, para un ejecutivo que tiene que firmar 100.000 nuevos parados todos los meses y que terminará haciendo reformas tan de derechas como impopulares, tener una posibilidad es música celestial.

 

Así que, señores de IU, desaparezcan de una vez. No sean irresponsables y posibiliten esa España Grande y Libre, en la que partidos políticos, sindicatos y empresarios puedan unirse de la mano. De una vez por todas, ¡ Dejen paso a la España Vertical!.