El vicepresidente económico nos cuenta que el ejecutivo no puede ser policía bancario. Tenemos que hacernos cargo.  No es  labor del gobierno de Zapatero la de controlar el dinero que se le inyectará a los bancos y resultaría pesado y de muy mal gusto agobiar a los banqueros pidiendo garantías y explicaciones sobre lo realizado con nuestros sudores. Faltaría más. El Estado está para perseguir al ciudadano y recaudar lo máximo posible, pero a la hora de topar con el capital, la pleitesía se vuelve obligación y el control, cutrez indebida. 

 

Si el señor Botín decide salvar inmobiliarias, comprar bancos en apuros o invertir en los productos financieros que le de la gana con nuestra financiación, bienvenido sea ¿O es que le vamos a enseñar a hacer banca a estas alturas?. El bueno de Emilio sabrá disponer libremente de lo que le sobre e inyectar algo de liquidez a particulares y empresas haciéndonos el favor de que las quiebras que se produzcan no sean estruendosas. Lo bueno de ser banquero es que cuando tienes apuros siempre llaga un hermano tonto que te deja dinero sin preguntar, ni exigir garantías a cambio. No hay que ser inquisidores; lo que está haciendo el gobierno es lo mismo que los banqueros harían por nosotros.

 

 

Señor Solbes, una vez al mes, unos cuantos amigos solemos montar una timba de Poker cubierto. Nada serio, nos tomamos unos cubatas y carteamos un poco hasta entrada la madrugada. Somos gente abierta y de buen talante, así que los jugadores nuevos siempre son bien recibidos en nuestro pequeño paraíso de confianza mutua y buen rollito. Huelga decir que está usted invitado y que si consigue traerse a más ministros, mejor; muchísimo mejor. Siempre es bueno conocer gente.

 

Nota: El otro día me preguntaron en un blog que había que hacer para ser banquero. La respuesta es simple: tener un poquito más de talla que para ser político y la misma cara dura.

 

Nota 2: No creo que este plan vaya precisamente destinado a Botín, más bien lo veo encaminado a salvar la posible quiebra de algunas cajas; he usado la imagen del banquero por aquello de hacerlo más literario.