10 oct
A partir del momento en el que las injusticias debidas al reparto de la pela son menos evidentes, en el momento en el que las sociedades occidentales se van haciendo ricas, nuevos agregados colectivos surgen denunciando situaciones ilegítimas y aparecen los nuevos movimientos sociales postmodernos (los sociologos los llaman en algunos casos así y esta postmodernidad tiene algo que ver con la esquizofrenia de la izquierda). Feminismo, antimilitarismo, ecologismo , etc… plantean nuevas “injusticias”, a las que la izquierda, poco a poco, se abona para que nadie le ocupe la finca. Pero sobre todo, supongo que los que mejor se adaptan al terreno de la “justicia social” reivindicada desde sus origenes por los embriones de la izquierda moderna son el movimiento feminista y más adelante el gay. ¿Por qué? Porque denuncian situaciones de explotación y/o represión de categorias de humanos por parte de otras categorias de humanos. Y estas relaciones sociales injustas son las que residen en el epicentro de la memoria inconsciente del autodefinido como zurdo, que se sentira intimamente culpable, si tiene menos de 60 años, en el caso de que, por ejemplo, no le gusten los mariquitas o desée que su señora esté siempre en la casa con todo bien dispuesto, cosas que jamas se atreverá a confesar. Y que se sentira ” mejor persona” que el señor de derechas porque pensará que este último se coloca en el bando de la injusticia opresora.
En la carrera por acordonar la finca, la izquierda, la socialdemocrata, que es la que puede ganar elecciones porque es la que se ha sabido conciliar con (e integrar en) el mundo de la pela, comenzará primero tímidamente y luego en torrente a abrazar estas causas. Lo cual me parece estupendo. Peeero… hay un problema.
La izquierda socialdemocrata (la “impura” dirán algunos) se ha ido olvidando de que su injusticia de referencia, en sus origenes, era la relativa a la cuestión de la socialización de la pela. Nadie se asuste! No digo que deba ponerse a demandar a voz en grito la socialización de los medios de producción! Digo solo que se ha olvidado un pelo de que su caballo de batalla original es el de hacer de la pela una pela útil socialmente. El problema de esta virtuosa representante de las izquierdas es que se ha liado sola. Esta izquierda es la que comprendió que era mejor pactar con el capital que oponerse a él e, historicamente, a partir de la Segunda guerra mundial, se vio obligada a ello, simplemente por motivos de sensatez y porque la sombra del amigo americano era alargada. Sin embargo esta tolerancia hacia el enemigo histórico (das kapital) se le volvió un poco mierda entre las manos, y comenzó a recular en muchos terrenos. Confió demasiado en que un contexto de prosperidad perenne sería posible y que el mismo aseguraria esta justicia social (dentro de SU contexto occidental; poco se planteó y poco intentó frenar el desangramiento de otros estados en los que el dumping social se fue creando). Esta izquierda se tecnocratizó y se enamoró de las variables macroeconómicas. Esta izquierda se dejó adelantar por la derecha y acabó posibilitando que lo económico se adueñase poquito a poco de lo político, de la capacidad de decidir (ver post de “engordando con la democracia”). Esta izquierda empezó a olvidarse de lo que era, de por qué nació y creció, y empezó a hacer políticas de gestos, variaciones sobre un mismo tema en sus políticas ( los birlibirloques besugoides de fiscalización empresarial fueon su maxima “socializacion” de lo social, y tiene pelotas cuando hablamos de socialdemocratas). Y esta izquierda es la que pretendió lavar su conciencia abrazándose al ideario de los nuevos movimientos sociales, lo cual me parece estupendo, pero le pone en una situación muy delicada, por diferntes motivos. Seguimos en otro post.
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