10 Sep
Hago un breve porque no quiero comerle espacio a Asier y su Rincón Francés. La comparecencia del presidente ha ido más o menos como decíamos ayer. Saltándonos a la torera lo lamentable de que sean tan predecibles, debo decir que solo he podido oir una parte del debate por la radio. Como suele pasar a esas horas, los pobres curramos. En lo político la primera impresión ha sido la de un Zapatero sobrio, pero sin gracia. Reconocer la gravedad de la crisis es un acierto tardío, acentuado en parte por las inoportunas previsiones de que España va a entrar en recesión antes de que termineis de leer esta línea. En otro post comentamos que el presidente tenía que tener estimaciones muy negativas para tratar de adelantarse a los acontecimientos y darse una vuelta por el congreso a petición propia; algo era ello.
La parte más sencilla la tenía Rajoy. Con la coyuntura actual, cualquiera hubiese hecho de la comparecencia de Zapatero un infierno. El líder de la oposición no lo ha conseguido, y no lo ha hecho, precisamente por sobreactuar. Tendrá que mejorar la técnica, pero me da la impresión de que el PP está trasladando su antigua inquina al campo de la economía de una manera bastante burda.
Lo que me extraña de toda la comparecencia es el poco calado que ha tenido la que a mi juicio es la medida más trascendental del gobierno desde que ha empezado la crisis. Zapatero inyectará 3000 millones de euros en el sector inmobiliario. Es una de esas afirmaciones que te dejan frío. En pleno SXXI, parece que se admite que el Estado no debe jugar a empresario, pero sí debe convertirse en financiero con dinero público, si el capital privado lo requiere. A cambio de rescatar al sector inmobiliario, “ supuestamente” recibiremos pisos de alquiler en mejores condiciones. Esto es como todo, igual que la compra de terrenos de Martinsa, si el Estado se aprovecha de una situación de mercado y consigue condiciones beneficiosas, vale. Pero tengo la impresión de que con esta medida empezamos a abrir el melón de la realidad; y la realidad dice que la crisis la pagamos los de siempre.
Nota:Me parece que, entre todos, nos la están metiendo doblada. Retomaremos el tema.
10 Sep
Supongo que a estas horas, los asesores del presidente y de Mariano Rajoy andan como lobos ultimando la comparecencia de mañana y la sesión de control del Jueves. Esta noche en la cama, mientras unos cuentan ovejitas y otros parados, repasarán de cabeza las pautas a seguir para que todo vaya perfecto. No hablo de levantar el país, ni de arreglar problemas. Esto va de otra cosa. Va de cómo convencer al respetable de que amabas formaciones políticas son justo, lo que no son.
Aunque parezca mentira, de lo que pase en el congreso va a depender el crédito político del gobierno en los próximos meses. Si el ejecutivo consigue convencernos de que mantendrá sus promesas, de que incidirá en una mayor protección social y de que terminará controlando la crisis; el presidente ganará algo de oxígeno momentáneamente. Si ha habido un momento en toda su presidencia en el que Zapatero necesita inspirar confianza es justo este. Sus puntos fuertes siguen siendo el diálogo social, el mantenimiento actual del Estado de Bienestar, la falta de propuestas de la derecha y sobre todo, el exceso de ideas inconfesables que tienen sus oponentes.
Por su parte, la oposición tiene una buena oportunidad para valorar lo positivo o negativo de su estrategia. Si Zapatero tiene un punto débil es precisamente la credibilidad, pero no política, sino económica. El pasado debate de Solbes y el error monumental de haber intentado tapar la crisis en los primeros meses de gobierno es un arma peligrosa, incluso en manos de Rajoy. ¿Veremos golpes de efecto por parte de alguno de los dos contendientes?. Seguro que sí; Nunca hay buenas comedias sin que se cuenten chistes malos.
Este párrafo se lo vamos a dedicar a los guiños y ademanes de los diferentes grupos para intentar sacar tajada de la situación. Con temas cercanos como la aprobación de los presupuestos, el debate sobre financiación autonómica y alguna que otra elección en la guantera; lo divertido será ver como todos arriman el ascua a su sardina, mientras el PSOE trata de cerrar la pescadería y abrir la trastienda para unos pocos elegidos. Aunque no se hable directamente de estos temas, Ojo a los tonos, porque los pasilleos telefónicos llevan tiempo funcionando.
En fin, a estas horas, mientras los asesores del presidente y de Mariano Rajoy andan como lobos ultimando la comparecencia de mañana y la sesión de control del Jueves, voy a meterme en la cama y a descojonarme de risa imaginándome como juegan al corro de la patata; porque es de lo que realmente se trata esta sección, de partirse la poya con la sonrisa del que sabe que son ellos los que se ríen de ti. Creo que es interesante, aunque a veces el precio sea darles algunos argumentos.




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