Como todos los que somos feos Guerra es uno de esos tipos que gana con la edad. Pase lo que pase el “ lagartijo”  tan pronto da un pase torero, como pasa de todo y le pone las pilas al President Montilla con una docena de frases calculadas al milímetro. El mundo de la tauromaquia echa de menos al Arfonzo de lo señorito y la deresshona; a ese Arfonzo que con una mano regaba la rosa socialista y con la otra les sacaba los demonios a los dirigentes populares, cuando entraban como miuras a sus toques de muleta.

 

El tiempo, los kilos y la barrera le han quitado la máscara al actor y Alfonso Guerra se presenta en las entrevistas con más cuajo,, marcando los tiempos del animal político que siempre ha sido, y que escondía tras la lengua de serpiente que tantas elecciones le hizo ganar a su partido. Montilla debería recordar que el día en que el PP consiguió desprestigiar a Guerra fue el primer día de la decadencia socialista y la antesala del gobierno Aznar. Dudo que algún día el President pueda decir lo mismo.

 

No tengo ni idea de si Alfonso pinta algo o no en el Psoe, ni entro a valorar sus últimas declaraciones. Este post no va de eso. Este post es para comentarle a Montilla que Guerra tiene más arte y clase política en cualquiera de sus arrugas de las que el Honorable pueda reunir en todo su equipo de gobierno de la Generalitat; y conste que no le he votado en mi vida.

 

Nota: Para eso y para que Asier me deje en paz, que lleva 15 días dejándome mensajes en el móvil imitando a Guerra y llamándome traidor y vendido por no haberle escrito un post.