Algo ha cambiado en  Agosto. Mientras  nosotros nos íbamos de vacaciones, algunos asesores de Zapatero parece que han hecho horas extra, pensando en como abordar la crisis desde el plano político. ¿Se centrarán las conclusiones de Ferraz en un intento de acercarse al PP para minimizar sus iras?. Puede que solo sea casualidad, pero las declaraciones de Zapatero sobre Aznar pueden ir destinadas a buscar ese compadreo que en su día se trajo Felipe González con Adolfo Suárez en algunos momentos de su mandato. El corporativismo presidencial siempre beneficia al titular presente y es una forma de apelar a esos momentos difíciles que todo mandatario ha sufrido para conseguir cierta benevolencia con el actual inquilino de Moncloa.

 

Nunca he creído que Aznar fuera tonto. Un tonto no rehace un partido que iba de derrota en derrota hasta la derrota final. Un tonto no monta una confabulación con algún periódico para desgastar al gobierno y consigue disimularla ante la opinión pública el tiempo suficiente como para ganar las elecciones.  Un tonto no firma acuerdos con sindicatos desde la derecha, ni se alía con el PNV cuando años antes era impensable. Un tonto no persuade a más de medio país de que España va bien, mientras se recortan becas o prestaciones y se liberalizan empresas que van a parar a manos de su compañero de pupitre. Lo que si he pensado siempre es que determinados personajes pierden fácilmente la realidad y Aznar es uno de ellos; cantamañanas si, pero tonto no.

 

La aproximación de Zapatero, esa charla con José Mari o esa solicitud de comparecencia para explicar la situación económica y ofrecer soluciones viene a indicarnos dos cosas:

 

Que alguien está equivocado y piensa que el PP renunciará a su única apuesta para llegar a Moncloa en aras de un supuesto bien común; y que el gobierno está mucho más agobiado por la situación de lo que quiere hacernos creer.

 

Esta vez es algo más que Marketing. Esta vez es algo más que la necesidad de parecer omnipresente y dar la sensación de que se domina la crisis. La impresión que da el PSOE es la del boxeador que se agarra al contrincante para evitar un directo de derecha política. ¿Será Rajoy el encargado de propinar el golpe?. Todo dependerá de su habilidad, porque ni tiene soluciones, ni sus argumentos económicos son populares y eso todavía le concede al gobierno cierta posibilidad de maniobra. Mientras tanto supongo que a Zapatero le han dicho que tiene que arrimarse a un tonto; Ay, Septiembre, Septiembrillo loco.