21 Jul
Rubalcaba ha criticado al PP por decir que la economía española es como el Titanic. Tiene razón el ministro al recordarle a la oposición su papel decisivo en el diseño del barco que ahora se hunde. Los conservadores no están para darles lecciones de vida a nadie, ni en el ámbito económico, ni mucho menos en el social.
En una organización tan pía es lógico que se te aparezca la virgen y en el 96 los populares tuvieron la suerte de llegar a la Moncloa cuando escampaba la tormenta. Aquí comienza el guión político de Rajoy. El PP hace gala de una eficacia económica en la gestión que no ha demostrado en absoluto, pero que puede terminar calando como argumento en la sociedad. La crisis terminó en España con la llegada de Aznar, pero también lo hizo simultáneamente en Europa y el pequeño resfriado del 2001 se diluyó con el Euro y un mayor empeño en la burbuja inmobiliaria. Pobre balance para querer ser Agustina de Aragón.
El PP puede presumir de haber perdido definitivamente el tren de Europa en cuanto a I+D+I, de haber permitido la caída de los salarios y de haber contribuido a una economía nacional con pies de barro. El PSOE tampoco puede escupir muy alto, pero no debería aguantar que le escupieran en la boca, porque las recetas clásicas no sirven para vencer esta crisis. No se si los socialistas conseguirán controlar la situación, pero lo que tengo claro es que el PP no lo hará. Si alguna otra fuerza cree estar preparada para intentarlo quizá sea el momento de que se vaya perfilando y empiece a hablar de ello.




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