Hoy se me ha ocurrido charlar sobre un ejemplo concreto de lo que pasa cuando la economía se financiariza, y lo situo en Francia, porque para algo se llama esto el rincón francés. Recientemente, unos cuantos medios se han interesado por la destrucción de tejido industrial en un valle en el que este era sólido, en la zona del Jura, no muy lejos de Suiza, ese pequeño país que debería ser puesto en cuarentena, junto con Luxemburgo y algún otro refugio de basura antisocial.

 

En este valle prosperaban hasta no hace mucho industrias que tenían que ver sobre todo con la mecánica de precisión y los abrasivos industriales. Cuando toda una generacion de emprendedores empezó a pensar en la jubilación, dichas empresas se fueron vendiendo en masa a fondos de pensiones, angloamericanos en su mayor parte. Estas empresas funcionaron bien y mantuvieron una estructura económica útil para mucha gente. Los empresarios que las montaron,  lo hicieron con un componente de pasión por lo que hacían y una cierta consideración hacia sus empleados que les hacía, en palabras propias, vivir como un fracaso el hecho de tener que despedir a gente y considerar  caso por caso a la hora de tener que elegir una víctima. Y me lo creo.

 

La llegada de estos fondos de pensiones supuso un cambio en la óptica. La inversión sirve para obtener un retorno de la misma. Hasta ahí normal. Pero su lógica de atraer capitales les obliga a presentar resultados a corto palzo. Resumiendo mucho, lo que ha ocurrido es que estos fondos se han dedicado a exprimir la rentabilidad de las empresas, hasta dejarlas de lado cuando las necesidades de producción han planteado que era preciso endeudarse. Entre otras consecuencias, las mas visibles han sido que la tasa de paro en estas regiones se ha disparado, puesto que pocos se atreven ahora a reinvertir en el sector. Por cierto, es el caso de muchos sectores,desde la restauración a la industria de la madera. Este ejemplo se está repitiendo en este país de forma incesante.

 

Los fondos de pensiones han sido recibidos por los estados europeos con los brazos abiertos, porque eran una solución real a corto plazo a las cargas existentes en la seguridad social, muy debilitada con el envejecimiento de la población. Lo jodido es que es difícil que comulguen de la mano entidades que no siguen la misma lógica y se ha establecido un equilibrio « cuasi imposible » de mantener al intentar que las churras quieran merinizarse. La lógica de la seguridad social y la cobertura de desempleo no suenan como un tema muy apasionante, pero estan en la base de la posibilidad de que en el mundo occidental no nos acabemos matando los unos a los otros en dos tiempos y tres movimientos.

 

Los fondos de pensiones son una excelente excusa para recoger dinero de mucha gente y hacerlo fructífero. Lo malo es que la masa que está detrás realmente cuenta con ellos para jubilarse y exige esos resultados. Si no, les valdría con meter el dinero en la hucha. Esos resultados se basan solo en la lógica de mercado (básicamente pago poco a mis empleados y cargo mucho mis margenes). Lo malo es que, aunque a veces se nos olvide, el dinero no crece de los árboles y cuando uno gana mucho es que a muchos les estan quitando un poco. Lo jodido es que cuando esa lógica financiera se impone a la económica (es necesario invertir para ganar en un futuro), las bofetadas nos las acabamos llevando siempre los mismos.

 

Lo malo no es que nosotros no nos enteramos de como va esto. Lo malo es que aquellos con capacidad de decisión para revisar el tema no pueden cambiar la lógica de la rueda. Los fondos de pensiones y otras entidades de inversión no son células separadas de otras entidades económico financieras. Están presentes en grandes empresas, tienen, logiquisimamente, estrechas relaciones con la banca y, al final, dirigen los consejos de administración de empresas en las que la búsqueda de la rentabilidad, ,tanto por desverguenza como por obligatoriedad de plegarse a las exigencias del mercado,son  lo único que vale. Así, las únicas medidas de caracter político que se plantean son las de asegurarse que cada vez tendran un pedazo de tarta mayor. Su acción política es básicamente la creación de lobbies.

 

Solo nos queda una posibilidad: la de que nuestros políticos se den cuenta de que la mejor respuesta para la crisis es olvidarse de poltronas nacionales y buscar alianzas internacionales. Si no, solo nos quedará morirnos del éxito de unos cuantos en unas pocas generaciones. Pero que a nadie se le ocurra pensar que eso es muerte natural. Las cosas se pueden hacer de otra manera; al menos se puede intentar.