16 Jul
Con el tiempo uno se da cuenta de que pertenece a una ilustre familia de bocazas. Lo adivinas por detalles y un buen día descubres que necesitas una lengua tamaño sábana para humedecerte los labios o el rastrillo de la Latina para tu higiene dental. Como la soledad es jodida y la gente tiende a juntarse por afinidad, mi círculo social está cuajado de señores cuyo orificio bucal sería la envidia del mejor trabuco del Algarrobo.
Cuando me enteré de lo de ayer, saqué mi agenda y me puse a buscar algo apurado. Luego me tranquilicé un poco y caí en la cuenta de que bocazas del estilo de Fernando Martín no están entre mis allegados. Este pertenece a otro club, a esa cuadrilla selecta de tiburones caninos que no despilfarran saliva para largar una opinión y solo abren la boca para conseguir tajada. El bocado de Martinsa parecía ser la adquisición de Fadesa. Pero no. Lo malo de morder a mandíbula batiente es que a veces tu estómago revienta y lo mordido sale por tu garganta para vomitar en mil pedazos los cachitos ensangrentados de tu presa.
Ahora solo nos queda la duda de que hacer con ese tiburón que tiembla malherido en la alfombra mirándonos con ojillos de cordero. ¿Salvarlo?.¿Asumir el batacazo mientras el dueño de la sociedad se broncea en alguna playa de Acapulco?. El ministro Sebastián nos dice que no; que el dinero público no salvará el monopoli diseñado por Martín y de momento le felicito por ello; pero acto seguido nos insinúa que el Estado necesita terreno y que ahora es un buen momento para comprarlo.¿A Quien y a que precio Sr. Ministro?. Porque si le interesa mi opinión, el mejor momento para comprar algo es cuando su precio agoniza. ¿Se aprovechará usted de la ocasión como el señor Martín haría conmigo? o estamos hablando de algún empujoncito encubierto al sector. Y ya puestos a pensar mal, ¿A qué ha sido debido el silencio repentino de los transportistas?¿A un arrebato insufrible de amor patrio y responsabilidad social o a que el cheque firmado ha tranquilizado los motores?. Lo veis, lo he vuelto a hacer. No puedo evitarlo. Soy un bocazas.
2 Responses for "Surco el bocazas"
Se lo he oído hoy a la ministra de inmobiliarias. No doy crédito. Porque cuando se anuncia un gesto como ese, la consecuencia lógica no es que se abarate el precio del suelo, sino al contrario. Si el objetivo del gobierno es mantener los precios de las viviendas un 30 % sobrevaloradas, deberíamos empezar a correrles a gorrazos ya, antes de que sea demasiado tarde.
Desde luego. Don Javier. A no ser que se quiera comprar el terreno de Martinsa a precio de patatal y construir viviendas de protección oficial para alquiler, la jugada me huele más a ayudita que a otra cosa. Vamos a ver..
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