10 Jul
Esta frase pertenece a un chiste colombiano que habla de las dificultades de comprensión mútua entre dos personas. Si lo he hecho así es porque es la sensación que me quedó tras una alegre discusión en un contexto muy raro en el que me tocó participar.
Por circunstancias mucho raras, que diria un navarro de la Ribera, me tocó ser invitado a cenar ( mas bien a preparar la cena) en casa de un tipo de los que pertenecen a la “high society” en decadencia. Para ubicaros, os explicaré que diversas fuentes, incluido el anfitrión, me han explicado que su papá, además de dedicarse a inseminar a la mitad de Europa, tenía industrias farmacéuticas y, de algún modo, cada vez que a un peatón europeo le daba por comprarse un botecito de Nivea, una parte de ese botecito iba a parar a sus bolsillos. La casa hay que mencionarla, porque se lo merece: Un peazo casa situado en el epicentro de 70.000 metros cuadrados (setenta mil, por si quedan dudas) en el que la habitación de la señora es sensiblemente mas grande que mi piso. Me parece fundamental hacer esta mención al palacete, como gesto de respeto a la memoria de los innumerables ilotas que estoy seguro han dejado alli sus vidas mientras la construian ( si no, no se seguirían los cánones, hombre)
En esa alegre reunión familiar me encontré con dos sujetos que, como imaginaba, iban a dar mucho juego, entre otras cosas porque entre ellos había lazos de familia por alianzas, y eso casi siempre promete: En el rincón rojo, un ex alto funcionario de la Union Europea, no me acuerdo de qué departamento; en el rincon azul, un prometedor financiero que trabaja en Suiza, como empleado, pero varias veces mileurista el solito, como un grande. Lo que cuento aquí es rigurosamente cierto, no me invento nada.
Como la oportunidad se presentaba fantastica, se me ocurrió que podría ser interesante confrontarlos a sendos ambos en una discusioncilla sobre como debía regularse la sociedad, si a base de barra libre para el capital o si a base de regulación política por el bien de los peatones.
La pregunta fué pertinente y desde el primer asalto se liaron a bofetadas (solo dialécticas, lastimosamente) con tal desparpajo que uno pensaria que lo de la cena era una excusa para liarse a palos. Eso si, todo muy chic y con un cierto ramalazo de pedanteria dieciochesca que, bien mirado, no dejaba de tener su gracia, porque ni inventándoselo el tema hubiera sido mas topicazo.
El problema que se presentó después ( y a quienes me conocen no les sorprendera) es que despertó en mi vocecilla interior que me urgía a entrometerme, momento a partir del cual (y a medida que me iba encabronando) la reunión familiar fué cambiando de tono. La consecuencia mas remarcable, porque estábamos con gente bien, fué simplemente que quedó tacitamente suspendida por acuerdo general la paella que debía cascarme este próximo domingo para que funcionarios y chupasangres se hermanasen rumiando. Esta anulación queda confirmada por el hecho de no haber recibido respuesta a un mensaje enviado al movil del anfitrión en el que sin demasiada sinceridad me excusaba por el efecto causado por mis apasionadas y bien ponderadas intervenciones.
No me preguntéis que cojones hacia con semejantes personajes, pero « sus aseguro » que todo esto es cierto y que el primer alucinado soy yo.
Volvemos a lo del título: como decia, el mismo se refiere a la incapacidad de entenderse entre ciclopes de distinto bando. No voy a profundizar en los argumentos que utilizaron unos y otros , porque nadie dijo nada nuevo ni enriquecedor, no se salió del terreno de la pseudo filosofia y todos demostraron haber aprendido a defender bien su porción de la tarta, argumentando sus discursos. pero lo que resultaba dificil de admitir y despertó la chispa fueron las exposiciones de principios del aprendiz de mago de las finanzas, bien pagado y alimentado, pero empleado de una compañia de planes de pensiones (de esas que tanto me gustan a mí), es decir, paniaguado. Sin embargo, habia que ver como el discurso oficial de los neocon, que diria Andeka, había permeabilizado en este hombrecito (pa verlo: polo ralfloren con los cuellos para arriba en color azul cielo, pantalones cortos color caqui, nauticos en los pieses con calcetines a media caña, acompañado de su señora -mucho buena, dicho sea de paso- y por sus hijos, dos angelotes rubiecitos y, por cierto, muy bien educados y muy majos).
El tipo en cuestión alucinaba ante la posibilidad de que en determinadas circunstancias el interés común debiese primar sobre el particular (de hecho, algo tan sencillo de entender lo asociaba directamente al comunismo sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las veintemil); también consideraba contraproducente que existiesen regulaciones políticas que solo sirven para parar el buen hacer del mercado ese y otra serie de topicazos escupidos sin mayor amplitud de miras.
Para ser un poco mas justos con el Honorato hay que dejar claras una serie de cosas: es un tipo al que se le ve que es buena persona en lo genérico; es educado, respetuoso y se le advierten rasgos de empatía. No resulta casposo y estoy seguro de que, en su tran-tran cotidiano, sostiene posturas que no se alejan en absoluto de la correccion yè de la bonhomía. Me aseguran que es un tipo honesto y cordial y no lo dudo en absoluto.
Todos esos datos dejan clara una cosa que resulta un pelín triste: el tipo no es un cínico. Simplemente, ha mamado lo que ha conocido, como todos los que transitamos este mundo. El está convencido de que el egoismo propio es un arma para obtener el bienestar general y detrás de su discurso no hay mayores perversiones de las que se pueden encontrar en otros sujetos, incluidos talibanes de la adhesion ideologica que se prefiera. Por todo ello, una persona justa podría disculpar su discurso diciendo “que cada uno tiene su opinión”. llegados a este punto, quisiera hacer dos puntualizaciones: la primera, esto de que las opiniones son todas respetables, empieza a cogerme los peleles con las dos manos; en determinados ámbitos, solo son respetables las opiniones fundadas. La segunda esta basada en la más que segura bonhomia de este sujeto (y no soy cínico). Este tipo no es el enemigo; simplemente ha conocido lo que ha conocido; posiblemente, se ha movido siempre dentro del mismo círculo y sus referencias han sido suficientes y satisfactorias para su desarrollo personal.
Ahi llegamos al problema del lenguaje entre sordos y a la pseudo moraleja del cuento. El mayor problema de nuestras historias mileuristas es que en muchos casos no hay buenos ni malos. Simplemente, cada uno conoce lo que conoce y es muy dificil que cada uno de nosotros pueda abrir los ojos ante cosas de las cuales solo tiene referencias lejanas. Lo triste de todo eso es que, faltos de informacion o faltos de interés por recibirla, semus muchísimos a comenzar a absorver discursos que vaya usted a saber donde y como nacen y se propagan. Hay gente convencida de que, por ejemplo, alguien que gane mucho dinero con su trabajo merece ser dueño de todo ese dinero sin cortapisas. Tambien somos muchos los mileuristas que nos cambiariamos sin demasiados problemas por los accionistas de la compañia para la que trabaja este tipo. Por ahi, los dialogos de sordos seguirián siempre y, al final, se trata de saber si cuando la oportunidad salta preferimos ser cínicos o tontos. Cada uno escoja lo que mas le cante.
Finalmente, todo esto me ha servido para acordarme de algo que comento surco en su momento (y no me paga por escribir), y es que realmente para conocer, lo bueno seria tener siete vidas como los gatos para gastarlas viviéndolas de manera diferente.
Como eso no es posible y aunque quede pedante, mi consejo es que, al menos, podamos tener la capacidad de hacer como el ave fénix,o, si no, mudar de piel como los lagartos. Eso nos dará la posibilidad de vivir muchas vidas en una y de disponer de diferentes puntos de vista sobre los hechos. Y, en mi opinion (yo tambien tengo una), es muy posible que nos demos cuenta de que ciertos hechos, dentro de los cuales están algunos de los que se relatan aqui, no varían según nuestro punto de vista. Siguen estando ahí y solo podremos analizarlos en función de saber reconocerlos, aunque, en muchos casos, a efectos prácticos, solo cuente la idea que nos hagamos de los mismos.
Como diría Don Ramón, “los ojos que estas mirando no son ojos porque tu los miras, son ojos porque te ven”. Sin poder mostrar cuales son esos ojos, lo cual dependerá tanto de los esfuerzos de los que expliquen como de aquellos de los que oyen, y sin asumir las conclusiones, mucho me temo que seguiremos siempre en la rueda, yo incluido.
Hale, sus dejo que me voy a la playa (el Pais vasco francés es una auténtica maravilla). A seguir disfrutando.
2 Responses for "¿Que hora es?. “Veintitrés grados”"
La que habrás liado en la reunión….si no nos conociéramos jejeje.
La verdad, creo que me exalté un pelin
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