1 Jul
Cuando una película estrenada en el año 2004 llega a nosotros cuatro años más tarde, uno sospecharía algo malo. Pero no es este el caso. Estamos ante una mezcla de falso documental con una comedia, ¿dramática?, de esas en que te partes el culo en una escena y en la siguiente todo se vuelve muy serio de repente y te da un pequeño bajón. La excusa es contar la historia de un supuesto DJ, Frankie wilde,con fama, fortuna y gloria, que arrasa en los clubs de baile de Ibiza, Pacha y esas cosas. Un hombre de éxito al que le rodean toda clase de sanguijuelas, pero que no se entera de nada dado el estado mental y físico provocado por el exceso de drogas, suponemos. Hasta que el chaval comienza a perder capacidad auditiva, quedándose finalmente sordo total, algo bastante jodido si trabajas de Dj, digo yo. A partir de ahí caída y auge de Frankie Wilde (no, no de Reginald Perrin), que por cierto no es sino un monstruo de Frankenstein hecho a partir de célebres Dj’s.
No voy a contar al final, porque ese es uno de los elementos con los que se juega a lo largo de la película en la parte de falso documental. En esa sección se intenta describir al Frankie en su faceta musical, cual es su sitio en su mundo DJ, su importancia, y se traen a Dj’s reales, como Carl Cox (no somos fans de ese estilo, pero a este hombre lo conoce todo dios), lo que le da un patina de real. Para describir el horror-trip que le espera cuando afronta su problema se utiliza un estilo más convencional (si es que puede llamarse así), de tragicomedia, y realmente hay escenas que consiguen transmitir lo que pretende el director.
Aunque no se si darle el mérito al director, o al protagonista Paul Kaye, un actor, comediante inglés, que en sus inicios, en los noventa, hacia un “show” de entrevistas en plan “Caiga quien Caiga” en un estreno de cine, pero que luego degeneró un poco en entrevistas estilo” te toco las narices y casi te insulto y a ver hasta donde aguantas, actor famoso de los cojones”. El tío realmente borda el papel, lo hace totalmente creíble, y eso que hay escenas de lo más alucinogeno (por ejemplo cuando se pone petardos y cohetes alrededor de la cabeza, cual turbante, para comprobar si es capaz de oír su estallido). No se ha cebado en ningún momento en explicarnos como es el mundo de un sordo, centrándose en el mundo de un Dj totalmente descontrolado. El tipo que hace de manager, Mike Wilmot, también lo hace muy bien, y aunque no os suene su nombre lo reconoceréis al instante de otros films.
Como decíamos antes no somos muy fans de esta música y su mundo, pero creo que describe bastante bien el ambiente, y la banda sonora se adecua a este y a la historia.
Y no se hace pesada en absoluto.
En resumidas cuentas, una película entretenida, en la que te vas a reír, encontrar escenas dramáticas bien estructuradas, y que no olvidarás tan fácilmente. No se porque, pero me ha hecho pensar en Trainspotting.




(5 out of 5)



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2 Responses for "La leyenda del DJ Frankie Wilde"
Que pelicula habeis visto?
Carl Cox no sale…….
a ver si ponemos un pokito de atencion en lo k hacemos q asi va el pais
culturizaros musicalmente un poco q detras de los pecos hay mas
Chico, yon no la he visto. A ver si Unai te dice algo.
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