29 Jun
Bruselas (Bélgica)
El azul plomizo frunce el ceño y se transforma en gris funcionario. Bruselas es así, fea, aburrida en lo urbano y sin encanto garantizado. La Grand Place salva a la ciudad de un anonimato estructural bestial que nos recuerda que a una le hacen sede europea porque la eligen a dedo. Junto a ella se centran las calles de más colorido y los garitos de alrededor suben la temperatura sin llegar a ser personales. Si las piedras hablan en Bruselas, no lo hacen en mi idioma y lo cierto es que no hubo comunión entre la ciudad y el viajero.
En los lugares con encanto me queda la plaza, la catedral y el aporte calorífico que siempre proporciona una ciudad nueva. Puede que sea injusto y que Bruselas tenga infinidad de lugares mágicos, pero esta es una sección de sensaciones y las pinceladas leves que me dejó Bruselas se van diluyendo en la lejanía del recuerdo.
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