27 Jun
Manita de puerco es una expresión que se usa en Latinoamérica para indicar que no se puede hacer nada ante algo. Por primera vez en muchos años hemos superado el 5% de inflación y lo más grave es que el poco crecimiento que nos queda se diluye como una aspirina los días de resaca. La inflación es como el lobo de los cuentos, avanza entre nosotros y se termina comiendo beneficios, ahorros y todo lo que se le ponga a tiro, para complicar más una ecuación con demasiadas variables contrapuestas.
No sabemos si Trichet subirá tipos en los próximos días en un intento desesperado de controlar los precios, pero haga lo que haga, el resultado será ínfimo y las consecuencias sociales terribles. No sabemos que hará el gobierno para tratar de parar la situación que se nos viene encima, pero tome las medidas que tome, será como intentar descarrilar un tren poniéndole la zancadilla. Cuando la economía está revuelta y los ajustes necesarios son difíciles y dolorosos, lo prudente es intentar conservar el Estado de Bienestar, primando a la gente sobre el dinero. A día de hoy no hay garantías de que las medidas liberales puedan reactivar la inversión, porque la inversión tiene miedo y no me extraña. A día de hoy no hay garantías de que inyectando gasolina a un motor roto, la sociedad termine saliendo del bache.
No me gustaría estar en la piel de Solbes. Si se optan por medidas liberales, será la sociedad la que sufra y mucho. Si se optan por medidas “Keynesianas”, la pagana será una empresa con pies de barro y la crisis económica se prorrogará aún más en el tiempo. En esta coyuntura los esquemas mixtos son complicados y aunque los modelos puros no son aconsejables, a la larga el gobierno deberá elegir sus prioridades y apuntar más a un modelo que a otro. Con un panorama internacional que no controlas y unos tipos fuera de tu ámbito de influencia, la prudencia indica que debemos centrarnos sobre lo que podemos influir, proteger la sociedad lo que se pueda e ir poniendo las bases de otro modelo. No es la panacea, haga lo que haga el gobierno lo pasaremos mal y si su elección es la del proteccionismo social, debemos ir acostumbrándonos a inflaciones altas.
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